Viajar a Islandia a tu aire. Consejos y tips

Islandia, tierra de icebergs

Icebergs en el lago glaciar Jokulsarlon. ¡En verano!

Viajar a Islandia se está poniendo de moda. En esta entrada te hablaré del clima y las mejores fechas para visitar el país, de cómo organizar el viaje (desplazamientos, alojamiento, dinero, comidas…) y de algunas otras cosas que pueden serte útiles en tu viaje a la tierra de hielo y fuego.

¿Islandia en verano o en otoño?

La respuesta más obvia es que a Islandia debe irse en verano: en los meses de junio, julio o agosto. En estos meses, en el norte de la isla no se hace de noche. En Reykjavik, y en el sur en general, la noche dura dos o tres horas. Así que ahí va el primer consejo: salvo que la claridad no te dificulte el sueño, llévate un antifaz para dormir, porque tendrás que hacerlo con luz diurna y probablemente las cortinas del hotel no basten para crear un ambiente lo bastante oscuro en la habitación.

En verano, la temperatura puede alcanzar los 12 o 14 grados durante el día (puntualmente puede ser más alta), pero el tiempo, muy variable, será por momentos ventoso y/o lluvioso. En primavera y otoño tendrás menos grados y aún más agua. En esta última estación, en contrapartida, empiezan las auroras boreales, así que hay quien aconseja realizar el viaje en septiembre, o incluso en octubre:  frío (entre 0 y 10 grados), viento y humedad, pero alojamientos a mejores precios y posibilidad de ver auroras boreales. En invierno, aunque gracias a la corriente del Golfo no hace tanto frío como uno podría imaginar, encontrarás fuertes vientos y muy pocas horas de luz. Poco recomendable. Aunque, eso sí, es la mejor estación para ver auroras boreales.

Segundo consejo: aunque viajes en verano, lleva ropa de invierno y calzado apto para la lluvia. No te sobrará un impermeable o chubasquero, ni un gorro de lana (yo tuve que comprarme uno a finales de junio).

Cómo moverse por Islandia

El viaje a Islandia no es un viaje de ciudades, sino de naturaleza, y los atractivos que ofrece el país están dispersos a lo largo y a lo ancho de su territorio. Si no dispones de un vehículo te será difícil llegar a muchos lugares de interés, así que mi recomendación es clara: tienes que alquilar un coche sí o sí. Una vez tomada esa decisión tendrás que tomar otra: ¿alquilar un 4×4 o un turismo?

Lo más probable es que no te alejes demasiado de la Ring Road, la carretera de circunvalación que rodea toda la isla y de la que parten carreteras secundarias, asfaltadas o no, que llegan a los principales lugares de interés (fiordos, penínsulas, cascadas, volcanes, glaciares, etc.). Esta carretera, llamada también Ruta 1, no es precisamente una autopista. Es una carretera de sólo una vía por sentido y sin arcén, en la que incluso encontrarás algún tramo sin asfaltar. Pero puede recorrerse tranquilamente con un turismo, que también te servirá para llegar a la mayoría de los sitios de interés. Eso sí, puede que alguna vez te encuentres con una pista en tan mal estado que tengas que renunciar a continuar. A mí me ocurrió en alguna ocasión.

Faro naranja al oeste de Islandia

P.N. Snaefellsjokull. Al fondo se ve un faro naranja, al que no pude llegar debido al mal estado de la pista.

Pero basta de cháchara. En la web oficial de las carreteras de Islandia tienes todo tipo de información sobre la red de carreteras y su estado, incluso con imágenes de cámaras web. Allí puedes solucionar todas tus dudas.

En todo caso, al planificar tu ruta tendrás que ver si incluye carreteras F (por ejemplo, la F525 en la península de Snæfellsnes), que son sólo aptas para todoterrenos. Conducir otro tipo de vehículos en esas carreteras de montaña está totalmente prohibido.

Echa una ojeada a los precios de los coches de alquiler en Islandia y te será más fácil decidir si alquilas o no un 4×4, porque todo va a depender de tus limitaciones de presupuesto.

Itinerario y duración de un viaje a Islandia

En diez días (incluso en 8, si me apuras), puedes dar la vuelta a Islandia por la Ring Road y acercarte a las principales atracciones de la isla.

Si decides hacer el recorrido en el sentido de las agujas del reloj, como yo lo hice, pronto te encontrarás con la península de Snæfellsnes. Tienes que dedicar al menos un día completo a recorrerla, saliendo en Borgarnes de la Ring Road. Llena allí el depósito de gasolina y compra provisiones. Por si acaso.

En el extremo de la península está el parque nacional de Snæfellsjökull. Si llegas por la costa norte, verás que la carretera deja de estar asfaltada a la altura de la playa de Skarðsvík, de arena dorada y aguas turquesas que contrastan con el basalto negro de los acantilados.

Playa de Skarðsvík

Cuando te canses de admirar esa maravilla, continúa por la pista sin asfaltar hasta el extremo noroeste de la península, en medio de un sobrecogedor y solitario paisaje. Al final verás un pequeño faro naranja. Al regresar verás a la derecha otra pista, que lleva a otro faro (nosotros nos la encontramos en tan mal estado que llegó un momento en que nos tuvimos que volver). Visitar el parque nacional de Snæfellsjökull es como dar un paseo por otro planeta, un planeta del que, durante la mayor parte del tiempo, podéis pensar que sois los únicos habitantes.

La península tiene otros muchos atractivos, entre los que se cuentan multitud de cascadas que irás viendo desde la carretera. Y diversos pueblecitos. En la costa norte citaré Stykkishólmur, y en la sur Hellnar y Arnarstapi, con magníficos acantilados, que son paradas obligatorias.

En el norte de Islandia verás Goðafoss y el entorno del lago Mývatn (como verás, no pretendo en esta entrada hacer una relación exhaustiva de los lugares de interés de Islandia, sino sólo dar unas breves pinceladas). Goðafoss, la cascada de los dioses,  es muy fotogénica. ¿Has visto las cataratas del Niágara? Pues Goðafoss tiene forma de herradura, como la catarata Canadiense, pero es de menor tamaño y está en plena naturaleza.

En los alrededores del lago Mývatn verás solfataras y fumarolas, cráteres volcánicos, senderos que discurren entre coladas de lava, cuevas termales… y el bonito pueblo marinero de Húsavík, a muy poca distancia del Círculo Polar Ártico.

Luego llegarás a Dettifoss y los fiordos del este. Dettifoss no es una cascada fotogénica: es impresionante. La cascada con más caudal de Europa. Está en el parque nacional Jökulsárgljúfur (que alberga un cañón con rápidos y cascadas).

Dettifoss, la cascada de mayor caudal de Islandia

Dettifoss

Entre los fiordos del este citaré Seyðisfjörður: un estrecho fiordo encerrado entre altas montañas con abundantes caídas de agua y un pueblo con antiguas casas de madera pintadas de colores, hoy volcado hacia el turismo.

Finalmente llegarás al sur, donde verás glaciares, icebergs y más cascadas. Y es que allí está el parque nacional de Vatnajökull, el más extenso de Europa. No tendrás que desviarte de la ruta 1 para llegar al lago glaciar Jökulsárlón, en el que flotan icebergs de distintos tamaños y diferentes tonos de azul. El lago te impresionará, sobre todo si tienes la suerte de verlo con sol. Puedes pasear por la orilla y contemplar los icebergs, con el glaciar al fondo. También puedes, si te apetece, dar un paseo por el lago en un vehículo anfibio.

Muy cerca  está el Fjallsárlón, un lago glaciar más pequeño que se esconde (no se le ve desde la carretera) unos pocos kilómetros hacia el oeste. Suele estar más tranquilo, y te recomiendo que lo visites, a no ser que andes falto de tiempo.

Luego verás la cascada Svartifoss, las agujas de basalto negro de Reynisdrangar y la playa de Reynisfjara. Es una zona en la que abundan las columnas de basalto negro (del estilo de las que pueden verse en la Calzada del Gigante de Irlanda del Norte, aunque éstas no sean de color negro). También tendrás ocasión de ver la cascada Skógafoss.

Finalmente, ya más cerca de Reykjavik, recorrerás el circuito que se publicita con el nombre de Círculo Dorado. Incluye una hermosa catarata, Gullfoss, y la zona de géiseres en la que están el Geysir (al que todos ellos deben su nombre, aunque desde hace años es sólo un charco de agua humeante) y el Strokkur, que tiene una erupción cada pocos minutos durante la cual lanza un chorro de agua a 15 o 20 metros de altura. El tercer elemento del Círculo Dorado es el parque nacional Thingvellir, uno de los lugares históricos más importantes de Islandia, porque allí se fundó uno de los parlamentos más antiguos del mundo y también allí se proclamó en 1944 la independencia del país. La zona está atravesada por fallas, la más grande de las cuales forma un cañón de considerables proporciones. El río Öxará se despeña en la falla dando lugar a una cascada llamada Öxarárfoss.

El géiser Strokkur

Debes reservar un tiempo a Reykjavik, una ciudad agradable y muy animada. Y, si quieres, a bañarte en las aguas termales de la Blue Lagoon, que se ha convertido en la atracción número uno de Islandia. Tendrás que pagar el precio exorbitante que exigen, y reservar anticipadamente por internet. Una alternativa algo más barata son los baños termales de Mývatn, al norte del país.

Vuelos y hoteles: imprescindible reservar con antelación

Hoy en día hay vuelos directos a Islandia desde muchas ciudades españolas, y a precios razonables. Eso sí, conviene reservar con antelación (no sólo para obtener un mejor precio, sino también para evitar que nos encontremos sin plazas para las fechas deseadas).

En cuanto a los hoteles, en Islandia son escasos (excepto en Reykjavik) y, según mi experiencia, muy caros para lo que ofrecen. Al menos, eso es lo que yo me encontré en mi reciente viaje por Islandia. Aunque siempre puedes pasar de los hoteles y buscar alojamiento a mejores precios en guesthouses o granjas, para no hablar de campings y albergues. Lo que sí te recomiendo es que reserves tus alojamientos con bastante antelación, sobre todo si quieres viajar a Islandia en verano. Si no lo haces puedes verte obligado a suspender el viaje, como me pasó a mí hace un par de años.

¿Restaurantes o gasolineras?

Los restaurantes son escasos (fuera de Reykjavik) y muy caros. No te equivocarás mucho si piensas que una comida va a costarte el doble de lo que te costaría en España. La solución, para la comida del mediodía, es aprovisionarte en un supermercado o en una gasolinera de emparedados, o de pan y algo que meter dentro. Y de agua, refrescos o cerveza floja (en supermercados y gasolineras la máxima graduación alcohólica permitida es de 2,5 º). Las gasolineras ofrecen también comida rápida, como hamburguesas, hotdogs, fish and chips y similares. Eso por si quieres comer caliente. Para cenar, tienes la opción de las gasolineras o, si tu presupuesto lo permite, puedes buscar un restaurante o una pizzería.

Formas de pago en Islandia. ¿Efectivo o tarjeta?

A lo mejor te sorprende lo que voy a decirte, pero en Islandia no es necesario que cambies moneda. No porque te admitan euros, que no los admiten, sino porque todo, absolutamente todo, se paga con tarjeta. Nosotros, al llegar, fuimos a cambiar algunos euros en el aeropuerto, para pequeños pagos. Preguntamos por la comisión, y nos dijeron que era de 8 euros. No cambiamos. Y no tuvimos que hacerlo en ningún otro momento de nuestra estancia. Así que queda demostrado: no hay necesidad de cambiar moneda. Si estás pensando en que sin cambiar no podrás dejar propina, no te preocupes: en Islandia el servicio está incluido en el precio. Los camareros están bien pagados (entre ellos abundan los españoles, muchos de ellos estudiantes que aprovechan el verano para ganar algo de dinero; uno de ellos nos explicó el motivo: allí cobran el doble que España). Y la propina no forma parte de la cultura islandesa.

Lo que sí necesitarás es una tarjeta de crédito para pagar en las gasolineras, que son, todas ellas, autoservicio. Lo primero que debes hacer es introducir la tarjeta de crédito y el pin, y se te pedirá que indiques el importe deseado. Lo más fácil es marcar la última opción, que es full, lleno. Se generará una autorización en tu tarjeta por un importe elevado, pero no te asustes: esa autorización no se convertirá nunca en un cargo. Sólo se te cargará el importe que corresponda a los litros efectivamente suministrados.

Después de marcar la cantidad deseada (o full), saca la tarjeta y coge la manguera para repostar el combustible. No te olvides de sacar la tarjeta, mientras no lo hagas no podrás repostar (lo sé por experiencia: en mi primera vez en una gasolinera de Islandia dejé la tarjeta dentro, y tuve que ir al mostrador para que me explicaran cuál era el problema).

Espero que las indicaciones y consejos reunidos en esta entrada te ayuden en tu próximo viaje a Islandia.

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