Explorar Bélgica en tren desde Bruselas

Bélgica es un país perfecto para explorarlo en tren: los trenes belgas son cómodos, baratos, ecológicos… ¿qué más se puede pedir?

Bélgica en tren: Bruselas
La Grand Place de Bruselas. FRANCISCO LOZANO

El tren en Bélgica: fácil, cómodo y barato

Los trenes belgas funcionan muy bien. Son puntuales y su frecuencia es alta, facilitando la comunicación entre las principales ciudades de Bélgica.

Puedes comprar los billetes en taquilla y buscar la plataforma correspondiente en las pantallas de la estación, pero hay un truco que te lo facilitará todo: descárgate la app de los ferrocarriles belgas, SNCB. La app te permitirá comprar los billetes online, pero no solo eso: te indicará los horarios de los trenes que puedes coger para ir a tu destino y la plataforma en la que deberás coger cada uno de ellos.

Y es que no tienes que adquirir el billete para un tren concreto. Si compras un billete Bruselas-Gante, por ejemplo, te vale para cualquier tren que haga ese recorrido en esa fecha. Los precios, por cierto, son baratos. Puedes mirar los precios vigentes en la web de SNCB.

Bélgica imprescindible en cuatro o cinco días

Puedes explorar las ciudades flamencas de visita obligada en cuatro o cinco días, moviéndote en tren desde Bruselas. Lo más recomendable es reservar hotel en el centro de la ciudad, cerca de la estación central, pero alternativamente puede buscarse alojamiento cerca de otra de las estaciones (sur o norte).

Si tu hotel está cerca de la estación central (Brussel-Centraal), no solo podrás ir caminando a coger el tren, sino que también tendrás a escasa distancia todos los principales lugares de interés de la ciudad.

Desde Bruselas puedes desplazarte a Gante (la visita requiere un día completo), a Brujas (también día completo), a Amberes y a Malinas (Malinas es pequeña y sólo requiere medio día; si no dispones de mucho tiempo, puedes visitar Malinas y Amberes el mismo día).

Bruselas

Bruselas: la Grand Place
Bruselas: la Grand Place. FRANCISCO LOZANO

La visita a Bruselas tiene que partir, necesariamente, de la magnífica Grand Place, con su ayuntamiento gótico y sus espectaculares casas gremiales.

Junto a la Grand Place están las Galerías Reales Saint-Hubert, una galería comercial acristalada del siglo XIX con establecimientos elegantes bajo un techo de paneles de vidrio.

Bruselas: Galerías Saint-Hubert
Bruselas: Galerías Saint-Hubert. FRANCISCO LOZANO

A cinco minutos, al otro lado de la Grand Place está el Manneken Pis, la famosa estatua del niño orinando.

La impresionante catedral gótica de Bruselas está cerca de la estación central, a 8 minutos caminando de la Grand Place.

Catedral de Bruselas, Bélgica
Catedral de Bruselas. FRANCISCO LOZANO

No lejos están el Palacio Real y el Parque de Bruselas (el palacio está situado frente al parque).

Palacio Real de Bruselas, Bélgica
Palacio Real de Bruselas. FRANCISCO LOZANO

Otra iglesia de Bruselas que merece sin duda una visita es Notre-Dame des Victoires, en el barrio del Sablon (junto al Palacio Real).

Notre-Dame des Victoires du Sablon
Notre-Dame des Victoires du Sablon. FRANCISCO LOZANO

Si quieres visitar el Atomium, construido para la Expo de 1958, tendrás que tomar el transporte público.

Gante

Gante es la ciudad flamenca con mayor número de edificios históricos. Está situada entre Bruselas y Brujas, a media hora de ambas en tren.

Bélgica en tren: Gante
Gante: puente de San Miguel. FRANCISCO LOZANO

Si has llegado en tren, tendrás que caminar una media hora para llegar al puente de San Miguel sobre el río Lys. Desde él contemplarás, en las dos orillas del río, los muelles históricos de Korenlei y Graslei, con las fachadas medievales más bonitas de Gante.

Gante: Graslei
Gante: Graslei, muelle sobre el río Lys. FRANCISCO LOZANO

Desde el puente de San Miguel se ven también las las tres icónicas torres medievales de la ciudad: la de la iglesia de San Nicolás, el Belfort y la torre de la catedral de San Bavón.

La catedral gótica de San Bavón, en la que fue bautizado Carlos I de España y V de Alemania, alberga numerosas obras de arte, entre ellas un retablo de Rubens y el famoso retablo de la Adoración del Cordero Místico, de Hubert y Jan van Eyck.

Mención aparte merece el Belfort o campanario de Gante. Tiene una altura de 91 metros. Servía como campanario para anunciar la hora y dar avisos, pero también como torre de vigilancia fortificada. Tienes que subir al Belfort sí o sí para contemplar las vistas de la ciudad. La buena noticia es que hay ascensor. La mala, que el ascensor sólo se utiliza para subir y hay que bajar andando por la estrechísima escalera de caracol.

Vista desde el Belfort de Gante, Bélgica
Vista de la iglesia de San Nicolás desde el Belfort. FRANCISCO LOZANO

También merece verse el Castillo de Gravensteen o Castillo de los Condes, el único castillo medieval de Flandes que conserva casi intacto su sistema de defensa.

Castillo en Gante, Bélgica
Castillo de Gravensteen. FRANCISCO LOZANO

El castillo de Gravensteen está en el casco urbano de Gante, no lejos de la catedral y el Belfort.

Brujas

El centro urbano de Brujas es uno de los más atractivos de Europa. Aunque en gran parte ha sido reconstruido, mantiene intacta su estructura medieval. Está atravesado por canales, lo que hace que Brujas sea conocida como la Venecia del norte.

Bélgica en tren: Brujas
Brujas. Al fondo asoma el Belfort (o campanario). FRANCISCO LOZANO

El corazón de Brujas es la Grote Markt, la plaza del mercado, rodeada por coloridos edificios medievales.

En la Grote Markt está el Belfort o campanario de Brujas. A diferencia del de Gante, no tiene ascensor. Pero merece la pena subir los 366 escalones que llevan a la plataforma de observación para contemplar la ciudad desde las alturas. Eso si tu estado de forma te lo permite, claro está.

Muy cerca de la Grote Markt está la plaza Burg, en la que pueden verse el Ayuntamiento gótico y la Basílica de la Santa Sangre.

Plaza Burg, Brujas. Bélgica
La plaza Burg. FRANCISCO LOZANO

El Ayuntamiento de Brujas es uno de los más antiguos de Bélgica.

Ayuntamiento de Brujas, Bélgica
Ayuntamiento de Brujas. FRANCISCO LOZANO

La Basílica de la Santa Sangre, de estilos románico y gótico, alberga una venerada reliquia: un fragmento de tela con supuestas gotas de la sangre de Cristo.

Basílica de la Santa Sangre, Brujas
Basílica de la Santa Sangre. FRANCISCO LOZANO

Después de visitar el Ayuntamiento y la basílica, puedes dar un tranquilo paseo por las calles empedradas, a lo largo de los canales.

Canal en Brujas, Bélgica
Canal en Brujas. FRANCISCO LOZANO

No olvides probar la exquisita cerveza belga. Y para comer, puedes degustar (si no lo has hecho aún) los moules frites, mejillones con patatas fritas.

De regreso a la estación del ferrocarril, es muy recomendable pasar por el Begijnhof (beguinaje o beaterio) que, junto con los demás beguinajes flamencos, es Patrimonio de la Humanidad.  Es un recinto bordeado por una treintena de casitas de beguinas (mujeres laicas que vivían en comunidades religiosas).

Luego, puedes pasear por el parque Minnewater (lago del amor), antes de tomar el tren en la estación, que está al lado.

Minnewater, Brujas
El Minnewater. FRANCISCO LOZANO

Malinas y Amberes

Malinas

Malinas es más pequeña y menos turística que Brujas o Gante. Está a mitad de camino entre Bruselas y Amberes. El centro de Malinas es la Grote Markt, plaza del mercado o plaza mayor, que está rodeada de casas gremiales y edificios históricos.

Bélgica en tren: Malinas
Malinas: Grote Markt. FRANCISCO LOZANO

En la Grote Markt está el Ayuntamiento de Malinas, de estilo gótico.

Ayuntamiento de Malinas, Bélgica
Ayuntamiento de Malinas. FRANCISCO LOZANO

En el conjunto de edificios del Ayuntamiento veremos, a la izquierda, el Palacio del Gran Consejo; y en el centro, el Belfort de Malinas, que quedó sin terminar y luego fue parcialmente demolido para construir el Palacio del Gran Consejo, así que no se parece a los de Gante o Brujas.

La catedral gótica de San Rumoldo, del siglo XIII, está al lado de la Grote Markt. El elemento más característico de la catedral es su gran torre campanario, construida entre los siglos XV y XVI.

Catedral de Malinas
Catedral de Malinas. FRANCISCO LOZANO

Amberes

Al llegar a Amberes te encontrarás en la estación central, Antwerpen-Centraal, de la que se dice que es una de las más bonitas del mundo.

Bélgica en tren: la estación de Amberes
Estación central de Amberes. FRANCISCO LOZANO

Luego, de camino a la Grote Markt (que ya sabemos que puede traducirse como plaza del mercado o plaza mayor), caminaremos por Meir, la principal calle comercial, en la que hay algunos edificios históricos y muchas tiendas caras.

En la Grote Markt veremos las casas gremiales flamencas y el Ayuntamiento renacentista. Y, en el centro de la plaza, la fuente de Brabo, símbolo de Amberes.

Amberes: la Grote Markt
Amberes: la Grote Markt. FRANCISCO LOZANO

Junto a la plaza está la catedral de Amberes, que es la más grande de Bélgica y una de las iglesias góticas más notables de Europa.​

Catedral de Amberes, Bélgica
Catedral de Amberes. FRANCISCO LOZANO

A dos pasos de la Grote Markt, a orillas del río Escalda, está el castillo Steen. No tendrás que caminar mucho para visitarlo.

Castillo Steen, Amberes
Castillo Steen, Amberes. FRANCISCO LOZANO

Si tienes curiosidad, al regreso puedes darte un paseo por el Barrio de los Diamantes, que está junto a la estación central. El Barrio de los Diamantes de Amberes es el distrito de compraventa y tallado de diamantes más grande del mundo.

Vuelos y hoteles en Bélgica

Busca y reserva tus vuelos al mejor precio.

Busca y reserva tu alojamiento. Con cancelación gratis, salvo que elijas una tarifa no reembolsable.

Índice

1. El tren en Bélgica
2. Bruselas
3. Gante
4. Brujas
5. Malinas y Amberes
6. Vuelos y hoteles en Bélgica

Deja un comentario