Viajar a Copenhague: recomendaciones, itinerarios a pie

Copenhague

Copenhague es una de las capitales europeas con más encanto. Conserva su casco histórico de callejuelas estrechas, con sus antiguos castillos y palacios y sus canales. Y cuenta con el Tívoli, uno de los parques de atracciones más antiguos y bonitos de Europa. Así que no es de extrañar que viajar a Copenhague esté de moda.

Copenhague: el Ayuntamiento

El Ayuntamiento de Copenhague. Tras él, a la derecha, asoma el Tívoli

Todo el casco histórico de Copenhague, desde el Kastellet al Tívoli y desde el castillo de Rosenborg hasta Christiania, puede visitarse a pie, aunque merece que se le dediquen al menos un par de días. Por supuesto, si has reservado un hotel céntrico lo tendrás más fácil.

Circuitos a pie por Copenhague

Orientarse en Copenhague es muy sencillo. Al norte del Tívoli está la plaza del Ayuntamiento. Desde allí parte en dirección nordeste el Strøget, una zona peatonal integrada por una serie de calles que van enlazando unas con otras. El Strøget es una zona de tiendas caras, pero también es una importante atracción turística, así que al lado de los establecimientos de las grandes marcas encontraremos tiendas de souvenirs y restaurantes de comida rápida.

Viajar a Copenhague: el Strøget

La plaza de Amagertorv, en el Strøget

Siguiendo el Strøget llegaremos a Kongens Nytorv, plaza empedrada en uno de cuyos costados está el Teatro Real, Detrás del teatro está la popular zona de Nyhavn, el famoso paseo que discurre a lo largo de un canal del siglo XVII. Nyhavn se ha convertido en la imagen de Copenhague.

Nyhavn, símbolo de Copenhague

Nyhavn

Continuando en dirección norte encontraremos el Palacio de Amalienborg, la residencia real, y frente a él la famosa Iglesia de Mármol, la Marmorkirken, de planta redonda y con una gran cúpula.

Copenhague: la iglesia de Mármol

Al oeste de la Marmorkirken están el palacio y los jardines de Rosenborg. El palacio fue construido en el siglo XVII como casa de campo real. Hoy alberga una colección de objetos de arte y las joyas de la corona danesa, y merece una visita.

Copenhague: el castillo-palacio de Rosenborg

Copenhague: el castillo-palacio de Rosenborg

Caminando hacia el sur encontrarás la Torre Redonda, la Rundetårn, construida como observatorio astronómico, a la que se sube por una rampa en espiral. La rampa termina en una estrecha escalera de caracol, ante la que se suelen formar colas (tanto para subir como para bajar).

Copenhague: la Rundetårn (Torre Redonda)

Desde la cima de la torre se tienen buenas vistas del centro de Copenhague, pero si padeces claustrofobia quizá deberías renunciar al ascenso (lo digo por el atasco que se produce en la estrechísima escalera de caracol, en la que difícilmente pueden cruzarse quienes suben con los que descienden).

Fotos de Dinamarca: Copenhague

Copenhague: vista desde la Rundetårn

Siguiendo hacia el suroeste, en dirección a la plaza del Ayuntamiento, atravesaremos el Barrio Latino, articulado en torno a la Universidad, en el que aún permanecen en pie viejas casas del siglo XVIII.

Aún nos queda por visitar la zona del centro histórico que queda al este del Strøget.

Allí está Slotsholmen (la isla del castillo), el sitio donde se construyó el primer castillo de Copenhague. Hoy puede verse en su lugar el palacio de Christiansborg, sede del parlamento, la oficina del primer ministro y el Tribunal Supremo. Se le conoce como Borgen, y su aspecto un poco tétrico te sonará si has visto la serie de televisión del mismo nombre.

En Slotsholmen hay varios museos, y también está allí el pintoresco Børsen, el edificio que albergó la bolsa de valores más antigua de Dinamarca.

Copenhague: Børsen (la Bolsa)

Desde Slotsholmen hay que cruzar a Christianshavn, un barrio de canales con casas flotantes por el que merece la pena dar un paseo. En Christianshavn está la barroca iglesia de San Salvador (Vor Frelsers Kirke), con su curiosa torre en espiral.

Copenhague: Christianshavn

Chistianshavn: iglesia de San Salvador

Allí está también la Ciudad Libre de Christiania, un barrio que se proclama independiente de Dinamarca y no perteneciente a la Unión Europea. Su historia se remonta a los movimientos alternativos de los 70, y en él se toleran de facto la venta y el consumo de drogas blandas.

Helsingør y el castillo de Kronborg

Sería una lástima no aprovechar el viaje a Copenhague para visitar los alrededores de la ciudad. Al norte de la capital, en el punto más estrecho del estrecho de Øresund, que separa Dinamarca (en concreto la isla de Selandia) de Suecia, está Helsingør. El transporte público en Copenhague y alrededores funciona muy bien, puedes ver aquí toda la información al respecto. Así que para ver Helsingor no es necesario alquilar un coche, basta con comprar en las máquinas expendedoras de cualquier estación el City Pass Large de 24 horas, que te permite viajar ilimitadamente durante ese tiempo por Copenhague y alrededores, incluyendo Helsingør, Hillerød y Roskilde. De hecho, mi consejo es que, como hice yo, aproveches el City Pass para visitar en un mismo día Helsingør y Hillerød.

En Helsingør está el castillo de Kronborg, que es el castillo de Elsinor del Hamlet de Shakespeare. Se construyó originalmente con el objetivo de cobrar un peaje a los buques que atravesaban el estrecho.

El castillo de Kronborg

Helsingør es una bonita ciudad, en la que merece la pena visita la catedral de San Olaf y el Priorato Carmelita, que es el convento medieval mejor conservado de toda Dinamarca.

La iglesia del Priorato Carmelita

Hillerød y el palacio de Frederiksborg

La historia de la pequeña ciudad de Hillerod está ligada al palacio de Frederiksborg, el Versalles danés. Viajar a Copenhague y no visitarlo sería imperdonable. El palacio de Frederiksborg, de estilo renacentista, se erigió sobre tres islotes de un lago y está rodeado de un extenso jardín (aunque hay que decir que fue reconstruido en el siglo XIX después de haber sido destruido por un incendio).

Fotos de Dinamarca: castillo de Frederiksborg

Hillerød: el palacio de Frederiksborg

En el interior del palacio pueden verse las habitaciones reales, el gran salón, la capilla y la sala de audiencias.

Fotos de Dinamarca: castillo de Frederiksborg

La capilla del palacio de Frederiksborg

Roskilde

Roskilde fue la capital de Dinamarca hasta que, en el siglo XV, fue sustituida por Copenhague. Está situada al oeste de ésta, al fondo del fiordo con el que comparte nombre. Una aclaración: que nadie piense que el fiordo de Roskilde se parece a los fiordos noruegos; la zona es llana, y no puede decirse que el paisaje sea espectacular. Roskilde merece una visita, pero por otras razones. Y, por cierto, está a menos de media hora en tren de Copenhague.

Ya que he citado el fiordo, empezaré diciendo que En Roskilde hay un pequeño puerto, y en él un museo de barcos vikingos. Pero si algo destaca en la ciudad es su catedral gótica de ladrillo, que es Patrimonio de la Humanidad.

La catedral de Roskilde

La catedral alberga el panteón real. En diversas capillas, algunas sencillas y otras muy lujosas, reposan los restos de los reyes y reinas de Dinamarca.

Una escapada a Malmö por el puente de Øresund

No es mala idea aprovechar el viaje a Copenhague para acercarse a la ciudad sueca de Malmö. Sólo se tarda 35 minutos en llegar hasta allí en tren, atravesando el estrecho por el puente de Øresund. La Estación Central de Malmö está junto a la ciudad vieja.

Delimitada por canales, la ciudad vieja de Malmö tiene como elemento central dos plazas conectadas entre sí: Stortorget, en la que destaca el edificio del ayuntamiento, y Lilla torg, con viejos edificios de arquitectura tradicional (pero ocupada casi por completo por las terrazas de bares y restaurantes).

El Ayuntamiento de Malmö

El centro histórico de Malmö tiene un tamaño reducido, y puede recorrerse tranquilamente a pie. A pocos pasos del ayuntamiento está la iglesia de San Pedro (Sankt Petri kyrka), una iglesia gótica de ladrillo que es el edificio más antiguo de la ciudad.

La iglesia de San Pedro

La avenida comercial de Södergatan, en la que también se puede encontrar dónde comer, baja desde Stortorget hasta la plaza de Gustavo Adolfo.

En la zona oeste de la ciudad vieja está el castillo de Malmö, del siglo XVI, situado en un parque y rodeado por un foso con agua. La verdad es que a mí me decepcionó su apariencia de vieja nave industrial, pero ya se sabe que sobre gustos no hay nada escrito.

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