
Soy un niño masai, ya llevo mis primeros adornos: mis tobilleras y mis moscas en la cara.

Soy un niño masai, ya llevo mis primeros adornos: mis tobilleras y mis moscas en la cara.

Estos niños africanos viven al pie de la carretera, cerca del cráter del Ngorongoro (Tanzania). Obsérvese la versión casera de coche teledirigido que maneja el mayor.

Este niño tendrá muchas vacas cuando sea mayor, porque el número de vacas que un masai va a tener en el futuro está, para ellos, relacionado con el número de moscas que tenga en su infancia. O eso nos dijeron. Aunque es muy probable que estuvieran tomándonos el pelo.

Estos niños no tienen ocasión de asomarse a ninguna ventana. Tampoco de ir a la escuela. Tejen alfombras en un taller cerca de Saqqara, en Egipto. Dicen que, con sus pequeños dedos, manejan los hilos más fácilmente que los mayores…