Un viaje a Japón, por corto que sea, debe incluir algunas visitas obligadas que citaré en esta pequeña guía. Con ellas te harás una idea de la mezcla de modernidad y tradición que constituye la esencia del país. Y te sorprenderán algunas peculiaridades japonesas que no encontrarás en otras partes del mundo.
QUÉ VER EN TOKIO
El Santuario Meiji
El Santuario Meiji, situado en medio de un bosque en el centro de Tokio, no es antiguo. De hecho, se levantó en el siglo XX, y fue reconstruido después de la Segunda Guerra Mundial. Es un santuario sintoísta, lo que nos lleva a hablar de una de las muchas peculiaridades del país:
El sintoísmo es una religión tradicional propia de Japón, que venera a los espíritus de la naturaleza: montañas, ríos, árboles, etc. Es, por lo tanto, una religión animista, y sorprende que esté tan viva (como atestiguan las largas filas de sacerdotes que se ven en el Santuario Meiji) en un país que, por otro lado, es tan moderno.
El santuario está dedicado al emperador Meiji, considerado como un dios, y su mujer. No, no hablamos de siglos atrás: este emperador-dios murió en 1912.
El templo Senso-ji y el Santuario de Asakusa
El templo budista Senso-ji se considera el más antiguo de Tokio, ya que su historia se remonta al siglo VII. Fue destruido por las bombas en la Segunda Guerra Mundial y reconstruido en años posteriores.
Junto al templo Senso-ji se encuentra el Santuario Sintoísta de Asakusa. Construido en el siglo XVII, este santuario sobrevivió a las bombas de la guerra. Es curioso cómo en Japón conviven el budismo y el sintoísmo. No sólo no compiten, sino que se complementan y frecuentemente comparten los espacios: es muy frecuente encontrar un templo budista junto a otro sintoísta.
El mirador del Ayuntamiento de Tokio
El Edificio del Gobierno Metropolitano de Tokio, tiene un mirador gratuito que permite contemplar la ciudad desde una altura de 200 m. El único inconveniente de esta excursión al cielo de Tokio es la espera en la cola que se forma ante los ascensores de subida. Para que te hagas una idea, te diré que yo esperé media hora larga.
Por cierto, también para tomar el ascensor de bajada hay que hacer cola.
El palacio imperial de Tokio
El palacio imperial de Tokio es la residencia del emperador de Japón. Contiene diversos edificios en medio de extensos jardines, una parte de los cuales está abierta al público.
La Estación de Tokio está situada frente al palacio imperial. En ella se toma el tren bala para Kioto y Osaka. Con su fachada de ladrillo rojo, se parece a la estación de Amsterdam. Y no por casualidad, pues fue construida a comienzos del siglo XX siguiendo la pauta de la estación holandesa.
EXCURSIÓN A HAKONE
No debe faltar en tu viaje una visita a Hakone, aunque sólo sea por ver de cerca el Monte Fuji. Eso sí, sólo lo verás si tienes la suerte de que el día esté despejado.
En Hakone puedes dar un paseo en barco por el lago Ashi. Es bastante agradable. Desde allí puede verse el Monte Fuji, y, en la orilla del lago, el torii rojo del santuario sintoísta Hakone-jinja.
Un torii, por cierto, es una puerta tradicional japonesa que marca la entrada a un santuario sintoísta. En Japón verás muchos.
Si el tiempo acompaña, es también muy agradable pasear por el museo al aire libre de Hakone. Se trata de una exhibición de esculturas modernas que juegan con las vistas de la naturaleza en un amplio espacio de la montaña.
LOS IMPRESCINDIBLES DE KIOTO: LO MEJOR DE JAPÓN
Kioto fue la capital de Japón hasta bien avanzado el siglo XIX. Si sólo vas a explorar una ciudad en Japón, ésta sin duda debe ser Kioto.
El barrio de Gion
El barrio de Gion, con sus casas antiguas de madera, es el más famoso de Kioto. Es el principal barrio de geishas (no confundir con prostitutas). Todo visitante que se precie debe dar un tranquilo paseo por sus calles, la más conocida de las cuales es Hanamikoji-dori.
Tampoco deberías perderte una tranquila caminata a lo largo del canal de Shirakawa, que atraviesa el barrio de Gion. Se trata de un lugar popular para pasear, por su ambiente más relajado que el de Hanamikoji-dori.
El Santuario Fushimi Inari, visita imprescindible en Kioto
El Fushimi Inari-taisha es un santuario sintoísta dedicado a Inari, deidad de la fertilidad, el arroz y el éxito. Está situado en la base de una montaña.
Es conocido sobre todo por los miles de toriis de color naranja que delimitan los caminos en la montaña en la que está situado el santuario.
Estos toriis han sido donados por particulares. Normal. O por empresas (Inari es la deidad del éxito en los negocios), lo que ya no es tan normal. Creo que ya dije antes que los japoneses son raros.
Hacer un poco de senderismo por los caminos de toriis es placentero, pero resulta un poco surrealista.
Aunque el Fushimi Inari data del siglo VIII, sus principales edificios se construyeron entre los siglos XV y XVI. Al pie de la colina se encuentran la Puerta de la Torre y el santuario principal.
El Pabellón Dorado
El Pabellón Dorado o Kinkaku-ji es un edificio de tres plantas, las dos superiores recubiertas de pan de oro. Está situado en medio de un magnífico jardín japonés. Por supuesto, no puedes dejar de verlo si viajas a Kioto.
Fue construido en el siglo XIV como villa de descanso, y poco después transformado en un templo budista.
El Pabellón Dorado ha sufrido varios incendios a lo largo de su dilatada historia. El edificio actual es una reconstrucción del siglo XX, lo que no impide que sea uno de los Monumentos históricos de la antigua Kioto declarados Patrimonio de la Humanidad.
El Bosque de Bambú de Arashiyama, otra visita imprescindible en Kioto
Arashiyama es un distrito situado en las afueras de Kioto, conocido sobre todo porque en él se encuentra el bosque natural de bambú más conocido del mundo.
El bosque de bambú está incluido en una reserva natural, y se recorre por caminos bien acotados.
Es una importante atracción turística, así que probablemente tendrás que visitarlo rodeado por un río de gente.
Kiyomizu-dera
Kioto cuenta con muchos templos budistas, entre los que se cuentan algunos de los más famosos de Japón. Además del Pabellón Dorado o Kinkaku-ji, en esta categoría está Kiyomizu-dera.
Kiyomizu-dera, también Patrimonio de la Humanidad, es un templo de madera apoyado en la ladera de una montaña y sostenido por pilares. Data del siglo VIII, aunque los edificios actuales fueron construidos en el XVII.
Desde la terraza se alcanza a ver la ciudad de Kioto. También se ve una cascada con tres canales que vierten agua en un estanque, ante la cual los visitantes del templo forman una fila con recipientes de metal o de plástico. Y es que se supone que ese agua tiene propiedades terapéuticas, y es fuente de salud y longevidad.
Al descender hacia la ciudad atravesarás un jardín japonés y verás la roja pagoda Sanjunoto (término que significa «pagoda de tres pisos») y la Puerta del Oeste (Nishimon).
Otros templos budistas de Kioto
Dejando atrás Kiyomizu-dera, atravesarás Higashiyama, uno de los barrios históricos mejor conservados de Kioto, y verás la pagoda Yasaka. Esta pagoda de cinco pisos de altura es la última estructura que queda de un complejo de templos del siglo VI conocido como Hōkan-ji (aunque hay que decir que la pagoda fue reconstruida en el siglo XV).
Luego, también en Higashiyama, verás el templo Chion-in, cuya puerta principal, construida en el siglo XVII, es la estructura más grande de su tipo en Japón.
Otro templo interesante, situado en la zona sur de Higashiyama, es Sanjūsangen-dō. Fundado en el siglo XII y reconstruido en el XIII, tiene una sala principal de madera de 120 metros de largo que alberga el tesoro por el que el templo es conocido, consistente en 1001 estatuas de la diosa budista Kannon hechas de madera de ciprés japonés y recubiertas con finas láminas de pan de oro.
En el centro de Kioto, puedes visitar el templo Nishi Hongan-ji, defendido por un foso. El Nishi Hongan-ji está cerca de su templo gemelo, Higashi Hongan-ji. El primero es el único de los dos listado como Patrimonio de la Humanidad.
Como detalle curioso, en el siglo XVII ambos templos eran uno solo, pero el shogun (jefe militar que ejercía como dictador en Japón), dividió el Hongan-ji en dos, Nishi (Oeste) e Higashi (Este), para debilitar su poder político. Divide y vencerás.
OSAKA Y NARA TAMBIÉN MERECEN LA PENA
Osaka es uno de los puertos y centros industriales más importantes de Japón.
Dotonbori
Empezamos nuestra visita a Osaka por el barrio de Dotonbori, un área de «marcha» y fiesta con numerosos bares y restaurantes, conocida por sus enormes carteles luminosos y su comida callejera al borde del canal.
El castillo de Osaka
El castillo de Osaka es uno de los más famosos del país. Está situado en un parque público.
El interior del castillo es accesible mediante ascensor. Desde la última planta, ofrece vistas panorámicas de de la ciudad y el parque que lo rodea.
El templo Shitenno-ji
Otra visita importante en Osaka es la del templo Shitenno-ji, que fue el primer templo budista de Japón, aunque sus edificios han sido reconstruidos en diversas ocasiones a lo largo de los siglos. La mayoría de sus estructuras actuales datan del siglo XX.
Shinsekai
Si dispones de tiempo, no dejes de visitar el barrio de Shinsekai, cuyo centro es la torre Tsūtenkaku, que ofrece vistas panorámicas de la ciudad.
Shinsekai destaca por sus carteles luminosos, su vida nocturna y sus numerosos locales de comida rápida y barata.
Nara
Desde Osaka deberías hacer una excursión de día completo a Nara, la primera ciudad imperial de Japón, que fue capital del país en el siglo VIII.
En esta (pequeña) ciudad tienes que visitar el Parque de Nara, donde verás diversos templos que son Patrimonio de la Humanidad, el más conocido de los cuales es Tōdai-ji.
El Tōdai-ji es la construcción de madera más grande del mundo. En su interior, alberga una estatua gigante de Buda.
Por el Parque de Nara vagan libremente los ciervos, considerados como mensajeros de los dioses por el sintoísmo. Son utilizados como reclamo turístico, y no tienen ningún miedo a los humanos.
LOS ALPES JAPONESES, CORAZÓN MONTAÑOSO DE JAPÓN
Los Alpes japoneses también merecen, sin ninguna duda, una visita. Son una cadena montañosa que divide en dos la isla de Honshu (la isla principal del archipiélago japonés). A un lado queda Tokio, al otro Kioto y Osaka.
Kanazawa
La ciudad de Kanazawa está situada en el lugar en que los Alpes japoneses se asoman al Mar de Japón.
Una de los lugares de interés de Kanazawa es el antiguo jardín japonés Kenroku-en, considerado como uno de los más bellos del país. Lo que más llama la atención en el jardín son sus antiquísimos y majestuosos pinos, cuyas ramas se protegen en invierno mediante la técnica japonesa llamada yukitsuri. Esta técnica consiste en plantar postes de bambú junto al tronco y extender cuerdas hacia las ramas para sostenerlas, evitando que se rompan por el peso de la nieve.
En Kanazawa hay que visitar también el barrio de Higashichaya, con construcciones tradicionales de madera y casas de té. En él todavía trabajan geishas.
Shirakawa-gō
Shirakawa-gō es un pueblo de montaña con casas de estilo tradicional, con tejados muy inclinados para evitar la acumulación de nieve. Estas casas típicas de Shirakawa-gō son el motivo por el que la aldea ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad. En muchas de ellas puedes entrar, ya que funcionan como museos.
Es muy recomendable dar un tranquilo paseo por la aldea y subir al mirador para contemplarla desde las alturas. Con nieve (que puedes encontrar incluso en marzo) tiene un encanto especial.
Takayama
Cerca de Shirakawa-gō está Takayama, una ciudad de montaña famosa por su casco antiguo, que conserva casas de madera tradicionales de los siglos XVII a XIX). Muchas de estas casas tradicionales han sido convertidas en cafeterías, tiendas de artesanía y destilerías de sake.
Takayama celebra dos renombrados festivales cada año, el de primavera (en abril) y el de otoño (en octubre). Los festivales, que tienen siglos de antigüedad, son famosos por las grandes y ornamentadas carrozas (yatai) que, iluminadas por cientos de faroles, recorren la ciudad por la noche. Las carrozas están decoradas con intrincadas tallas de madera dorada y elaborados trabajos de metal.
Si tu visita a Takayama no coincide con los festivales, aún puedes echar un vistazo a las carrozas, que se exhiben en el Museo Takayama Matsuri Yatai Kaikan.
CUESTIONES PRÁCTICAS DE UN VIAJE A JAPÓN
- Es muy recomendable completar el formulario online de Visit Japan Web antes de viajar, para generar códigos QR que agilicen los trámites de inmigración y aduanas.
- Aunque el uso de las tarjetas Visa y Mastercard está muy extendido en las ciudades, Japón sigue siendo una sociedad que depende mucho del efectivo. Muchos templos, mercados y pequeños restaurantes solo aceptan pagos en metálico. Para obtener dinero en efectivo al mejor cambio y sin comisiones, es recomendable sacarlo de un cajero utilizando tarjetas como Revolut o N26. Estas tarjetas también te servirán para pagar directamente, sin comisiones de cambio, en lugares que admitan pago con tarjeta.
- Es esencial obtener una tarjeta de transporte prepago (Suica o Pasmo) para moverte fácilmente en metro y trenes locales. Si tienes un iPhone, no tendrás que adquirir la tarjeta física: haz clic en Añadir a Cartera -> Tarjetas de transporte y verás que las tarjetas (virtuales) están listas para ser añadidas, sólo tienes que meter dinero en ellas. Si tienes un móvil Android, tendrás que utilizar y recargar la tarjeta física… a no ser que las cosas ya hayan cambiado cuando leas estas líneas, lo que es muy probable.
- Si tu móvil es compatible, compra una eSIM para tener conexión permanente a internet. Más información aquí.
- Mejor época para viajar a Japón: la primavera (con los cerezos en flor) y el otoño son las estaciones más populares. Pero ya sabes lo que eso significa: precios elevados y muchos turistas. Marzo es menos popular, pero también puedes ver cerezos en flor… y nieve, por cierto. En otoño, yo elegiría noviembre (menos turistas y precios no tan altos).
- En Japón, los enchufes son de tipo A (dos clavijas planas, como en EE. UU.) y el voltaje es de 100V. Necesitarás un adaptador.
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