A lo mejor conoces la famosa Capela dos Ossos (capilla de los huesos) de Évora, que es uno de los monumentos más visitados de esta ciudad. Aunque no la conozcas, posiblemente hayas oído hablar de ella y sepas de dónde procede su nombre: las paredes y columnas de la capilla están decoradas con huesos y cráneos humanos cuidadosamente ordenados y sujetos con cemento.
Lo que quizá no sepas es que la capilla de los huesos de Évora no es precisamente una rareza en Portugal. Porque en ese país hay no una, ni dos, sino toda una colección de capillas de los huesos. La afición portuguesa por decorar sus capillas con huesos humanos es realmente chocante…
Una de las más conocidas de estas capillas, quizá la más conocida si exceptuamos la de Évora, es la que hay en la Igreja do Carmo de Faro. Durante mucho tiempo, yo creí que la capilla de Évora y la de la Igreja do Carmo eran únicas en su especie. Hasta que empecé a encontrarme con otras.
En la misma Faro, en el recinto de la Sé (la catedral) hay una pequeña capilla de huesos expuesta a las inclemencias del tiempo, modesta y (relativamente) poco fotografiada. En la localidad de Alcantarilha, también en el Algarve, hay otra capilla de los huesos, más grande y bastante tétrica. Su interior está totalmente forrado con huesos y cráneos humanos, probablemente procedentes de un antiguo cementerio. Aparte de los huesos, lo único que destaca en la capilla es un crucifijo del siglo XVI.
Los propios portugueses hablan del gusto nacional por este tipo de capillas. Ciertamente, sobre gustos no hay nada escrito.
