
Vista de lejos parece sólo un pueblo grande, pero se trata de la ciudad vieja de Berna, la capital de Suiza. Pasear por sus calles es casi como viajar a la Edad Media.

Vista de lejos parece sólo un pueblo grande, pero se trata de la ciudad vieja de Berna, la capital de Suiza. Pasear por sus calles es casi como viajar a la Edad Media.

La ciudad vieja de Estocolmo (llamada Gamla Stan) se asienta en la pequeña isla de Stadsholmen.

Vas atravesando en coche los Alpes austriacos. Es pleno verano (no te dejes engañar por la nieve que aún queda en las montañas).

El acceso a la Gran Mezquita de Kairuán está, por supuesto, vedado a los no musulmanes. Pero, por muy infiel que seas, nadie te impide asomarte al interior, e incluso hacer una foto.

El Chateau (castillo) de Peyrepertuse, emplazado en los Pirineos franceses, sirvió de refugio a los cátaros durante la llamada Cruzada contra los Albigenses (s. XIII).

El Partenón, a pesar de estar en proceso de restauración en este momento, sigue impresionando a los viajeros desde su emplazamiento en el centro de la Acrópolis de Atenas.
Estás a un clic de ver la Acrópolis (y el Partenón) vía satélite.

Caballos pastando en el Parque Nacional de Doñana, la joya de los parques nacionales españoles, declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.

La actual mezquita de Solimán fue construida en 1808 en el lugar anteriormente ocupado por la mezquita que se levantó en honor de Solimán el Magnífico inmediatamente después de que éste conquistara Rodas. Un lugar de honor, por cierto, presidiendo la calle Sokratous y cerca del Palacio del Gran Maestre.

La basílica de Santa Sofía (Hagia Sophia) fue utilizada como iglesia cristiana durante 916 años, y como mezquita durante otros 482. En 1935 fue convertida en museo.

El castillo de Neuschwanstein se construyó en 1866 por orden de Luis II de Baviera, llamado el rey loco, a imagen y semejanza de los castillos de los cuentos de hadas.

Otra de las candidatas a estar entre las 7 nuevas maravillas del mundo es la Acrópolis de Atenas. Esta foto nocturna está tomada desde una terraza del barrio de Plaka, y en ella se vislumbran el Partenón (en el centro de la cumbre) y el Erecteion (a la derecha).

Rodas fue conquistada en 1309 por los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, que la convirtieron en una grandiosa ciudad medieval y la fortificaron hasta que llegó a ser un baluarte poco menos que inexpugnable.

La mezquita de Solimán preside la calle Sokratous, que era la calle principal del bazar de la Rodas turca. Como puede verse, esta calle sigue teniendo un marcado carácter comercial.

En Escocia, cerca de Edimburgo, está la Rosslyn Chapel (ahora famosa gracias al éxito de la novela El código Da Vinci). Y en esta capilla está el Pilar del Aprendiz.

El ferry avanza dejando su estela en el Sognefjorden (el fiordo de los sueños), el mayor de los fiordos noruegos.

Estamos en el cementerio otomano anexo a la mezquita de Murad Reis, en Rodas (Grecia). Las estelas con turbante señalan las tumbas de los hombres, y las que no lo tienen nos dicen que el enterramiento corresponde a una mujer.

El viejo Algarve (el de siempre, el auténtico, el de las chimeneas y las veletas con el gallo en los tejados) se asoma en Albufeira por encima del nuevo Algarve diseñado a la medida del turismo británico.

En el Algarve, a muy pocos kilómetros de la frontera española, todavía pueden verse imágenes como ésta.
A este lado del Guadiana, el cemento lo ha invadido todo.
Vista desde fuera, la Oreja de Dionisio no parece nada del otro mundo, pero desde el interior resulta impresionante.
La característica más notable de esta cueva artificial, excavada en la antigüedad en Siracusa, en la isla italiana de Sicilia, es su perfecta acústica. El más leve sonido (el aleteo de unas palomas veinte metros por encima de tu cabeza, por ejemplo) se oye tan claramente como si se hubiera producido a unos centímetros de tu oreja.

Cae la tarde en el altiplano. La vaca da de mamar a su ternero junto al lago Titicaca, en el Perú. Al fondo, más que verse se adivina la ciudad de Puno (en todo caso, yo os aseguro que está ahí).

Patrimonio de la Humanidad, maravilla del mundo, la antigua ciudad inca de piedra de Machu Picchu, construida a mediados del siglo XV, es el principal atractivo turístico del Perú. Y no por casualidad.

Hablar de Noruega es hablar de fiordos. Aquí tenéis uno de los que más visitantes atraen: el de Geiranger.

Después de ascender por la Trollstigen (o ruta de los trolls), en Noruega, te encuentras en medio de este paisaje desolado y hermoso. Es verano, pero aún hay nieve en las laderas de las montañas.

Ha escampado en el bosque lluvioso de Tortuguero (Costa Rica), y las aves aprovechan los débiles rayos de sol para secarse. Hasta que empiece de nuevo a llover.

Se acerca la primavera, pero aún quedan restos de nieve junto a las viviendas trogloditas de Capadocia, en Turquía.

La puerta de este caravasar, situado en Anatolia (Turquía asiática), está abierta a los visitantes, como puede leerse en el cartel que hay clavado sobre ella.

Las islas Ballestas, en la costa peruana, son un refugio para diversas especies de animales. Estos lobos marinos parecen disfrutar lo suyo tendidos al sol sobre las rocas. Afortunadamente para ellos, a los turistas que se acercan a las islas no les está permitido desembarcar.

El vuelo del cóndor sobre las cumbres andinas del cañón del Colca, en las que el soroche (o mal de altura) acecha al viajero.

El palacio que se hizo construir el emperador romano Diocleciano en Split (Croacia) sigue habitado en la actualidad.

Cae la tarde en Marrakech, y la plaza de la Yemaa el-Fna se llena de narradores de historias, adivinos, encantadores de serpientes, músicos, saltimbanquis y curanderos. Sin salir de la plaza puedes comprar dátiles, fruta y mil y una cosas más, cenar en un chiringuito humeante o hacer que te decoren la manos con henna.