Ruta por Finlandia, desde Helsinki a la Región de los Lagos y Turku. En verano, porque el invierno finlandés es para gente muy especial… o muy despistada.
Porvoo, primer destino de la ruta por Finlandia
Si partes de Helsinki hacia la frontera con Rusia, en menos de una hora te encontrarás en Porvoo, una de las ciudades más antiguas de Finlandia. El río Porvoo la comunica con la costa sur del país. La imagen clásica de Porvoo es la de sus casas de madera junto al río, pintadas de rojo. Su aspecto se debe a que en origen se destinaban a almacenar productos procedentes de otras tierras.
La mayoría de los edificios de su casco histórico medieval son de madera.
La catedral luterana de Porvoo fue construida en el siglo XV, aunque desde entonces ha sufrido devastadores incendios en varias ocasiones. Aún se conservan algunas partes del templo de madera del siglo XIII que precedió al actual, que es de piedra.
Savonlinna, en la Región de los Lagos
Las próximas etapas de nuestra ruta atraviesan la Región de los Lagos, que es la zona lacustre más importante de Europa. En ella hay miles de lagos e islas, rodeados de bosques.
El mayor de los lagos finlandeses es el Saimaa, en cuya ribera se encuentra la (pequeña) ciudad de Savonlinna. Para llegar a Savonlinna, atravesaremos la cresta de Punkaharju, una estrecha lengua de tierra cubierta de pinos que separa los grandes lagos Pihlajavesi y Puruvesi, que pertenecen al sistema lacustre del Saimaa.
En la zona se encuentra el Museo Lusto (el museo nacional del bosque de Finlandia), que proporciona información sobre los bosques y la industria forestal finlandesa, con explicaciones dirigidas a niños y adultos.
Visita imprescindible en Savonlinna es el castillo de Olavinlinna (castillo de Olaf), construido en una isla sobre el estrecho que separa dos lagos. Fue construido en el siglo XV. Es la fortaleza medieval de piedra más septentrional que aún se mantiene en pie.
El castillo fue construido en un lugar en el que las corrientes impiden que el agua se congele en invierno, algo que sí ocurre en otras zonas del lago Saimaa. Eso evitaba un posible ataque invernal por tropas que llegaran a pie.
El castillo es el espectacular escenario del Festival de Ópera de Savonlinna, que se celebra cada verano.
Al castillo se llega atravesando un puente flotante peatonal. Las visitas guiadas duran una hora. Advertencia: la subida a las torres del castillo resulta bastante dura si no estás en buena forma física.
El castillo fue construido para defender la zona de los rusos. Soportó varios asedios, pero finalmente, en el siglo XVIII, fue tomado por las tropas rusas.
Al amparo del castillo se desarrolló una importante actividad comercial a finales del siglo XVI, dando origen, ya en el XVII, a la ciudad de Savonlinna.
Kupìo
Al norte de Savonlinna, a dos horas en coche, está Kuopio. Esta ciudad está rodeada por el lago Kallavesi, y dispone de una torre de observación situada en una colina (llamada Puijo). Si subes a la torre, de 75 m de altura, contemplarás un panorama que te permitirá hacerte una idea de lo que es la Región de los Lagos.
En la torre hay un restaurante giratorio.
El corazón de Kuopio es la Plaza del Mercado. En ella, además del mercado al aire libre, hay un mercado cubierto de estilo modernista, construido a principios del siglo XX.
Si paseas por el puerto de Kuopio verás diversos barcos que se utilizan como restaurantes. También podrás ver saunas flotantes, balsas de madera equipadas con estufas tradicionales que permiten tomar una sauna aguas adentro y darse luego un chapuzón en el lago.
Tampere
Volviendo de Kuopio en dirección suroeste (ver mapa más abajo) llegamos a Tampere, la tercera ciudad del país.
Esta ciudad tiene una curiosa peculiaridad: está situada entre dos lagos cuyas aguas están a diferente nivel. Los rápidos que discurrían entre ambos lagos, actualmente canalizados en el centro de la ciudad, están en el origen del nacimiento de ésta: Tampere creció en torno a las fábricas que utilizaban la fuerza del agua para mover ruedas hidráulicas y turbinas.
Tampere siempre fue una ciudad industrial, pero en la actualidad las industrias textil y metalúrgica han sido reemplazadas por las tecnologías de la información y las telecomunicaciones. Los edificios de las antiguas fábricas se han conservado, y configuran su paisaje urbano.
Uno de los barrios más bonitos de Tampere es el de Pispala, situado en una colina que ofrece vistas panorámicas espectaculares sobre los dos grandes lagos. Originalmente era un barrio obrero, pero hoy en día es una de las zonas más valoradas de la ciudad.
Uno de los mayores atractivos de Tampere es la iglesia de Kaleva, un templo luterano de hormigón, construido en el siglo XX, que se considera un ejemplo de la arquitectura moderna. Su mobiliario es de madera de pino finlandés lacado.
Turku
Nuestra ruta continúa hacia el suroeste hasta Turku, que ya está fuera de la Región de los Lagos.
Turku es la ciudad más antigua de Finlandia (ya existía en el siglo XIII). Fue capital del país durante un largo periodo. Cuando, a principios del siglo XIX, Finlandia cayó bajo el dominio ruso, Turku perdió la capitalidad, que se trasladó a Helsinki. Para colmo de males, pocos años después sufrió un gran incendio, pese a lo cual siguió siendo durante algún tiempo la ciudad más poblada del país. Pero ese incendio hace que hoy queden en Turku muy pocos edificios antiguos de madera.
En el centro histórico de la ciudad se encuentran la catedral y la Plaza del Mercado.
El castillo de Turku, que data del siglo XIII, es el más antiguo de Finlandia. Está situado en la desembocadura del río Aura.
En los alrededores de Turku está Naantali, un pueblo costero con casas de madera pintadas. Si quieres visitarlo puedes hacerlo por carretera (tardarás 20 minutos en llegar) o en barco.
En Naantali está la residencia de verano del presidente de Finlandia.
Helsinki, destino final de la ruta por Finlandia
Helsinki, capital y ciudad más importante del país, está situada en la costa sur, a orillas del mar Báltico.
El corazón de Helsinki es la Plaza del Senado, una enorme explanada en la parte más antigua de la ciudad. En torno a la plaza están la catedral luterana, el palacio del Gobierno y el edificio principal de la Universidad de Helsinki. En el centro, una estatua del emperador Alejandro II de Rusia.
La catedral luterana de Helsinki, construida en el siglo XIX, domina la Plaza del Senado desde la altura de una escalinata. Su planta es de cruz griega, y es simétrica en las cuatro direcciones. Luce una cúpula verde, rodeada de cuatro cúpulas más pequeñas.
La catedral es el símbolo de la ciudad de Helsinki.
En la zona del puerto está la plaza del mercado, que hoy es un lugar eminentemente turístico, pero en la que todavía puedes comprar bayas y otros frutos. Imprescindible comer un cucurucho de pescado frito.
Junto a los puestos del mercado al aire libre hay también un mercado cubierto.
No muy lejos está la catedral Uspenski, de ladrillo rojo, que es el templo ortodoxo más grande de Europa Occidental. Es una prueba de la influencia rusa, que se prolongó durante todo el siglo XIX (Finlandia no se independizó de Rusia hasta 1917).
La Biblioteca Central de Helsinki
La Biblioteca Central de Helsinki Oodi, de construcción reciente, está cerca de la Estación Central. Es un edificio ultramoderno que no se ajusta estrictamente a lo que podríamos entender por biblioteca: es, por el contrario, un animado lugar de encuentro abierto a todos, con restaurante y cafetería, terraza, salas de reuniones, equipos informáticos, estudios de grabación, máquinas de coser y no sé cuántas cosas más. Y, por supuesto, libros.
La Iglesia de Piedra
El último imprescindible de Helsinki es la Iglesia de Piedra (llamada en finés Temppeliaukion Kirkko). El interior del templo está excavado en la roca y bañado por la luz natural que entra a través de los vidrios de su cúpula. Se dice que su acústica es impresionante.
La entrada es de pago, pero merece la pena.
Eso sí, el exterior de la Temppeliaukion Kirkko no es precisamente hermoso. Dicen que parece un búnker, pero a mí me recuerda más una escombrera.


























