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Viajar a Uzbekistán

Uzbekistán sigue siendo un destino remoto y relativamente desconocido para el viajero de habla española (en el momento de escribir esta entrada, ni siquiera existe una guía de viaje del destino en nuestro idioma). Pero este país de Asia Central, situado en el corazón de la ruta de la seda, tiene un enorme atractivo para el viajero. O mucho me equivoco o en los próximos años Uzbekistán va a vivir un auge importante del turismo.

Uzbekistán: Samarcanda

Registán, en Samarcanda

Para el que esté pensando en viajar próximamente a este país, aquí dejo algunas brevísimas notas.

Qué ver

Nunca programes un viaje a Uzbekistán que no incluya Jiva (con su ciudad interior amurallada por la que no ha pasado el siglo XX), Bujará (con sus madrasas, su mezquitas, sus mausoleos, sus cúpulas comerciales, sus estanques…) y Samarcanda (sé que esto no haría falta decirlo; a nadie se le ocurriría proyectar un viaje a Uzbekistán que no incluyera Samarcanda). Te arrepentirás si no tienes tiempo suficiente para ver con tranquilidad cualquiera de estas ciudades.
Tashkent es otra cosa: una ciudad de la época soviética, cuyo pasado fue prácticamente borrado por el terremoto de 1966. Es la puerta de entrada al país, así que necesariamente la visitarás. Pero no te preocupes si vas a estar allí poco tiempo: se trata de una visita perfectamente prescindible.

Cuándo ir

El mes más caluroso del año allí es Julio, justo el mes en que yo estuve. La temperatura, en Jiva y en Bujará, puede sobrepasar los 40º. Pero es un calor seco, que puede soportarse a base de beber litros y más litros de agua. En Agosto, el calor disminuye, pero aumenta la concentración de turistas, y en invierno puede hacer bastante frío. Conclusión: las mejores épocas para visitar el país son la primavera y el otoño.

Puedes hacerte una idea más completa del clima de Uzbekistán a la vista del cuadro de temperaturas y pluviosidad medias correspondiente a Samarcanda:

Mes

Temperatura media ºC

Lluvia total media (mm)

Número medio de días de lluvia

Mínima diaria

Máxima diaria

Ene

-3.6

6.2

43.9

12.4

Feb

-2.1

7.9

39.2

12.4

Mar

3.2

13.6

70.5

14.6

Abr

8.9

20.8

63.2

12.6

May

12.7

26.4

33.2

8.4

Jun

16.4

32.0

4.2

2.8

Jul

17.8

33.9

4.3

1.7

Ago

15.9

32.2

0.4

0.7

Sep

11.2

27.9

3.8

1.8

Oct

6.0

21.1

24.0

6.4

Nov

2.0

14.9

28.2

8.5

Dic

-1.0

9.2

40.5

10.7

Dinero y precios

A Uzbekistán hay que ir con dinero en efectivo. Las tarjetas de crédito no se usan todavía prácticamente en ningún sitio, y sólo en Tashkent hay cajeros automáticos.
Si viajas desde España, lleva euros (no te molestes en comprar dólares, porque no obtendrías con ello ninguna ventaja). Te los cambiarán en cualquier hotel, e incluso te los aceptarán como medio de pago en las tiendas de artesanía y recuerdos (en las que, por supuesto, hay que regatear).
Los precios, en general, son bajos. Comer en un restaurante cuesta entre 4 y 6 euros por persona.

Precauciones

De acuerdo con mi experiencia, Uzbekistán podría ser, en estos momentos, uno de los países más seguros del mundo. No tuve el más mínimo problema en este sentido.
Pero, desde el punto de vista sanitario, las cosas son bastante diferentes. Según mis datos, no válidos estadísticamente porque se refieren a una muestra de menos de 30 personas, más de la mitad de los españoles que coincidieron conmigo en el país padecieron en algún momento gastroenteritis (diarrea, vómitos…). ¿Cómo evitar este inconveniente, que puede estropearte el viaje? No hay que beber ni una sola gota de agua del grifo; en consecuencia, hay que limpiarse los dientes con agua mineral (ojo, porque no todos los guías lo advierten; yo sí estaba advertido, y observando esa regla me libré de la gastroenteritis). Por lo demás, hay que seguir las recomendaciones genéricas del Ministerio de Sanidad español (no comer verduras crudas o fruta sin pelar, etc.)

Si puedes evitarlo, no te dejes engañar

Los folletos de las mayoristas dicen que en Uzbekistán hay muy pocos hoteles, pero que ellos ofrecen lo mejor (dentro de lo que hay). No les creas. Mi experiencia, a este respecto, la tengo relatada aquí. En consonancia con el auge del turismo, la oferta hotelera del país centroasiático crece rápidamente (eso sí, los hoteles que se inauguran son, por el momento, hoteles pequeños regidos por personas con escasa experiencia). Así que, antes de contratar un viaje, comprueba si la localización de los hoteles es adecuada. Si te ofrecen hoteles muy alejados del centro histórico de las ciudades que vas a visitar y puedes encontrar alternativas, no lo dudes: hazlo.
Por cierto, si en Jiva tienes ocasión de alojarte en el Hotel Khiva Madrassah, no dejes pasar la oportunidad. Yo no tuve ocasión de hacerlo, me alojé en el Asia Khiva (que no está mal). El edificio del Hotel Madrassah es una antigua madrasa (una escuela coránica) situada a la entrada de Itchán Kalá, la ciudad amurallada de Jiva. Los huéspedes duermen en lo que eran las habitaciones de los estudiantes. Quienes se alojaron allí aseguran que fue una experiencia maravillosa, y que gracias al grosor de los muros de la madrasa no notaron la falta de aire acondicionado… Bueno, bueno, tranquilo. Te puedo decir que, aunque la estética del edificio ha salido malparada con ello, ya han instalado aire acondicionado en las habitaciones.

Puedes ver fotos de Uzbekistán en Viajesyfotos.com.

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Hoteles lejanos

Cuando compras un circuito de un mayorista de viajes no te permiten elegir los hoteles. Pero los hoteles son algo muy importante en un viaje…

Este mes de julio he viajado a Ubekistán con Catai, circuito “La ruta de Samarkanda”. Me fiaba de Catai. Además, no había muchas opciones para visitar Samarcanda y Bujará. He visto cosas muy hermosas (aquí podrás hacerte una idea). Repetiría el viaje. Pero, al hacer balance, en el lado negativo pesa la selección de los hoteles.

Según pudimos saber en Uzbekistán, no hace mucho viajaron a ese país dos mujeres (dos hermanas) en representación de la familia propietaria de la mayorista. Iban a seleccionar hoteles. El problema es su criterio de selección, ya que decían que lo que nos gusta a los españoles son los hoteles “con vestíbulos grandes” (?).

A algunos españoles nos importa un rábano el vestíbulo del hotel. Lo que nos importa, supuestos unos mínimos de limpieza y confort, es, sobre todo, su ubicación. Y, desde este punto de vista, no puede decirse que los hoteles de “La ruta de Samarcanda” estén bien elegidos.

El hotel seleccionado para Samarcanda, el Panorama Grand, está muy lejos de Registán, el corazón turístico de la ciudad. Tan lejos como para que, obligatoriamente, haya que tomar un taxi. En el circuito hay una mañana libre, después de visitar la ciudad y antes de viajar de vuelta hacia Tashkent, pero la situación del hotel hace que los viajeros prefieran renunciar a ella y partir después del desayuno (eso hicimos nosotros y eso hizo otro grupo de Catai con el que coincidimos en el hotel). ¡Con lo bonito que hubiera sido pasear por los alrededores de Registán, y sentarse a la sombra de los grandes árboles de los jardincillos cercanos a las tres madrasas!
Dice el folleto de Catai: “En Samarcanda y Bujara la oferta de hoteles es muy limitada. Aún así, nuestra oferta es la mejor posible en estas zonas”. Pues bien, no es cierto. Hay hoteles céntricos, y mucho mejores que el Panorama (un hotel nuevo, instalado en un edificio de la época soviética y llevado por gente sin ninguna experiencia, del que pueden contarse anécdotas como que la cortina del baño esté colgada de una cuerda, que no repongan el papel higiénico y haya que ir a pedirlo al mostrador de recepción o que te sirvan la cerveza en una copa de coñac).

El circuito incluye un día en Estambul. En esta ciudad, Catai había seleccionado los hoteles Barceló Eresin (no muy céntrico) y World Park. Pero reciéntemente ha añadido el Conrad, que es el que, por desgracia, nos tocó a nosotros. El Conrad es un magnífico hotel de 5*, pero está en Besiktas, es decir, en la quinta puñeta. Para los que conozcan Estambul: está cerca del palacio de Dolmabahce. De nuevo, imprescindible el taxi, que en Estambul es caro y problemático: no ponen el taxímetro, así que hay que regatear el precio antes de subir; luego, quizá intenten cobrarte más de lo pactado dándote mal la vuelta (lo digo por experiencia).

En fin, que parece que Catai ha perdido el rumbo. O que está reduciendo costes por un camino equivocado.

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