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Viajar a Israel: algunas recomendaciones

A lo mejor llevas tanto tiempo deseando viajar a Israel como yo llevaba, y, como yo hacía, lo vas posponiendo con la esperanza de las cosas se arreglen por allí… Si ese es tu caso, para tí estoy escribiendo estas líneas. En mi caso particular, por fin me decidí a viajar a la antigua Palestina a finales del año pasado. Como no tenía muy claro el tema de los problemas que me iba a encontrar en la zona, de lo que podía y lo que no podía hacerse (o de lo que podría resultar peligroso hacer), etc., decidí apuntarme a un viaje organizado. Y ¿en qué acabo la cosa? Pues acabó así:
1. Estaba yo en Jerusalén, precisamente, cuando comenzaron los bombardeos israelíes de Gaza de diciembre de 2008, y los bombardeos continuaban cuando terminé el viaje y regresé a España. Los palestinos que vivían en Gaza pasaron por una situación terrible en esos días. Pero ni yo ni ningún otro viajero, que se sepa, tuvimos el más mínimo problema, a no ser que se considere un problema que la policía cortara el acceso al Monte de los Olivos cuando íbamos a subir a contemplar desde allí la ciudad de Jerusalén. Así que, mirando el tema desde un punto de vista estrictamente práctico, y dejando al margen posibles consideraciones de índole ética, no creo que haya motivo para que nadie aplace su viaje a Israel en espera de que la situación mejore.
2. Mi viaje tuvo todos los inconvenientes de cualquier circuito organizado y algunos más, específicos de ese destino, que comentaré a continuación. Así que me arrepentí, y mucho, de no haber organizado el viaje por mi cuenta.

Inconvenientes que puedes encontrar en un circuito por Israel

¿No habrás olvidado que la antigua Palestina es Tierra Santa, verdad? A lo mejor es precísamente por eso por lo que quieres viajar allí. A lo mejor no eres un viajero, sino un peregrino… En este caso, lo que sigue no está escrito para tí. Pero si ese no es tu caso, si lo que quieres no es visitar la casa de San Pedro, la carpintería de San José, el lugar donde supuestamente se produjo el milagro de los panes y los peces, el monte de las bienaventuranzas, etc…. ¡Cuidado, porque puedes encontrarte con que una parte importante de tu viaje, incluyendo en esa parte días enteros, consiste precisamente en eso! Fíjate con mucha atención en lo que incluye y lo que no incluye el circuito. Quizá en un primer vistazo no hayas encontrado nada sospechoso, pero busca con cuidado alusiones a las citadas casa de San Pedro o carpintería de San José, al lugar de tal o cual milagro, del Sermón de la Montaña o del bautismo de Jesús… y sabrás con lo que te vas a encontrar. Y luego busca, por ejemplo, alguna alusión a la Explanada de las Mezquitas (el Monte del Templo para los judíos; el lugar desde el que supuestamente Mahoma subió a los cielos para los musulmanes; el sitio en que se encuentran la magnífica Cúpula de la Roca, símbolo de Jerusalén, y la mezquita Al Aqsa, ambas del siglo VII). Busca alguna alusión a la Explanada de las Mezquitas… pero no te sorprendas si no la encuentras. En ese caso, tendrás que investigar si vas a disponer de tiempo libre suficiente para subir por tu cuenta a la explanada. Ciertamente, a los infieles no nos está permitida la entrada a la Cúpula de la Roca ni a la mezquita Al Aqsa, pero… ¿de verdad vas a marcharte de Jerusalén sin haberlas visito de cerca, sin haber puesto los pies en el monte del templo?

Qué ver (y qué no merece la pena ver)

Jerusalén, por supuesto, es el primer objetivo de cualquier viaje a Israel. Es más, desde mi punto de vista puede ser el objetivo único de un viaje a Israel. Puede uno pasarse muchos días recorriendo las murallas de la ciudad vieja, atravesando sus puertas Viajar a Israel, recomendaciones(como la de Damasco, la de los Leones o la de Sión), recorriendo sus callejuelas… Subiendo a la Explanada de las Mezquitas (lo que sólo puede hacerse en los momentos en que no se realizan allí actividades de culto y después de haber guardado cola y pasado por el control de seguridad) y bajando al Muro de las Lamentaciones (ya que estás allí, si tu sexo es el adecuado :) , podrás también acceder a la Sinagoga del Muro; no dejes de hacerlo). Visitando la sorprendente y abigarrada iglesia del Santo Sepulcro, después de haber recorrido las calles que forman la llamada Vía Dolorosa. Recorriendo el Monte de los Olivos, a los pies del cual está la llamada Tumba de María

No pretendo hacer una relación exhaustiva de las cosas que merece la pena ver en Jerusalén, para eso están las guías de viaje. Sólo diré una cosa más: el período de tiempo que pases en Jerusalén debe incluir un sabbath. Baja ese día al Muro, recorre las calles del barrio judío, y serás testigo de escenas que no vas a olvidar en tu vida.

Fuera de Jerusalén, aunque muy cercano a ella, está Belén. Esta ciudad árabe pertenece, como es sabido, a los Territorios Palestinos, y para visitarla hay que atravesar el Muro de Cisjordania. Salvo que seas palestino, no deberías tener problemas para entrar y salir.

La zona del Mar Muerto puede visitarse también desde Jerusalén. Puede resultar bastante barato hacerlo en taxi (por supuesto, hay que negociar el precio previamente).

Galilea es la zona por excelencia del turismo religioso. Si eres un viajero y no un peregrino, puedes prescindir de visitarla. ¿Qué hay en Galilea que merezca la pena? Allí está la ciudad antigua de Beit She’an, con un teatro romano, los restos de unos baños y una avenida de columnas; en Cafarnaúm pueden verse los restos de una lujosa sinagoga de época romana… Y, en este momento, no se me ocurre nada más. Los paisajes no son especialmente notables. El Jordán es simplemente un río. No creo que pueda decirse que el llamado Mar de Galilea sea particularmente interesante, y, en su orilla occidental, la ciudad de Tiberíades es una fea localidad de vacaciones a la que los israelíes acuden para tomar los baños. Y estoy de acuerdo con LonelyPlanet.es en que “Nazaret, donde Jesucristo pasó su infancia, constituye el destino de numerosos peregrinos, pero no ofrece grandes puntos de interés turístico“.

La costa mediterránea de Israel sí cuenta con algunos lugares de interés, el principal de los cuales es Acre, en el extremo norte. Acre es una interesante ciudad árabe con una larguísima historia, que incluye el período en que se convirtió en la ciudad-fortaleza cruzada de San Juan de Acre. Hoy en día, se visita, entre otras cosas, la llamada ciudad cruzada subterránea, una serie de salas y pasadizos que en su día pertenecieron a los caballeros hospitalarios.

También merece la pena ver los restos romanos de Cesarea Marítima, emplazados al borde del Mediterráneo (incluso dentro de él).

Y, por supuesto, no está de más pasear por Tel Aviv y Jaffa, el primitivo núcleo de población que dio origen a la ciudad moderna.

Cómo organizar el viaje

Después de haber estado allí, creo que lo que debería haber hecho (y lo que haré la próxima vez, porque creo que habrá próxima vez) es organizar el viaje por mi cuenta. Veo dos opciones que merezcan la pena:

  • la primera consistiría en dedicar el viaje a Jerusalén, para lo que bastaría con reservar vuelo y hotel. En Jerusalén habría que buscar un hotel cercano a la ciudad vieja, y habría que hacerlo con cuidado, teniendo en cuenta las opiniones de quienes se hayan alojado allí con anterioridad, porque la hostelería, según mi experiencia, no es precisamente el punto fuerte de Israel (por decirlo suavemente). Desde Jerusalén podrían visitarse Belén y la zona del Mar Muerto. No hay necesidad de alquilar un coche.
  • La segunda, si se dispone de más tiempo (y de más dinero), consistiría en añadir a la opción anterior un viaje de ida y vuelta hasta Acre, por la costa mediterránea. Para ello podría alquilarse un coche. No habría que entrar en ningún momento en los Territorios Palestinos, por lo que no debería haber problemas con el coche de alquiler. El recorrido que propongo, Tel Aviv-Cesarea Marítima-Haifa-Acre y vuelta a Tel Aviv, podría realizarse tranquilamente en un par de días.

Si quieres alguna información adicional, puedes echarle una ojeada a los relatos de mi viaje a Jerusalén y al resto del territorio de Israel y Palestina.

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Viajar con tu perro

Para los que tenemos animales en casa, viajar puede convertirse en un problema. Hay residencias para perros y gatos, pero, aparte de que en ciertas épocas del año puede resultar muy dificil conseguir plaza, pasar en ellas una temporada suele resultar muy traumático para los animales, que se sienten abandonados y prisioneros en un lugar extraño (y más los que, como es el caso de mi perra, han sido realmente abandonados en algún momento de su vida). Lo más aconsejable, siempre que sea posible, es dejarlos con alguien con quien estén familiarizados. Si puedes dejar a tu perro en casa, al cuidado de una persona a la que él conozca y con la que se sienta a gusto, perfecto. Si eso no es posible, quizá tengas que plantearte llevártelo de viaje.

En la actualidad, aproximadamente la quinta parte de los hoteles españoles admite animales de compañía. La Fundación Affinity publica todos los años, una Guía para viajar con animales de compañía, de venta en librerías, que incluye las direcciones de miles de hoteles, casas rurales y (desde este año) campings de España y Andorra en los que puedes alojarte con tu perro. Además, la guía también contiene información sobre clínicas veterinarias con servicio de urgencias, así como consejos para viajar con animales e información de los requisitos que establecen a este respecto las principales compañías aéreas, navieras, ferroviarias, etc. También tiene una lista de residencias caninas y felinas. Si te estás planteando viajar con tu perro, posiblemente te interese comprarla.

Si no tienes la Guía a mano, también puedes buscar un alojamiento en el que admitan perros a través de la página que hemos preparado para ello, titulada Hoteles que admiten perros. Te recomiendo que confirmes con el hotel las condiciones en que puedes alojarte con tu perro (puede ser gratis o no serlo, puede que sólo admitan animales pequeños, puede que haya que comunicar que viajas con tu perro en el momento de formalizar la reserva, etc.).

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Viajar a los países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania)

¿Te estás planteando viajar a los países bálticos? Pues este es un momento perfecto para hacerlo, antes de que lleguen el frío y los días cortos. En Estonia, Letonia y Lituania hay turismo de circuito organizado, pero mi consejo es que organices el viaje tú mismo. No tendrás ningún problema (yo no lo he tenido en mi reciente viaje), podrás escoger qué sitios quieres visitar y cuándo quieres hacerlo, podrás elegir los hoteles y te ahorrarás molestias, frustraciones y, muy probablemente, dinero (yo publiqué una entrada comparando el contenido y el coste de un fly&drive comprado a través de una agencia tradicional con los de mi viaje, una vez que lo tuve reservado; la titulé Ventajas de viajar por tu cuenta; al reservar directamente -a través de internet-, el ahorro era del 33%).

Itinerario

Un posible itinerario, que para tí no será el mejor (no hay dos viajeros con los mismos gustos e intereses), pero puede servirte de punto de partida en el diseño del viaje, es el siguiente:

Día  1. Llegada a Riga
”      2. Riga-Parnu-Tallin
“      3. Tallin
”      4. Tallin-P. N. Lahemaa-Tartu
”      5. Tartu-Sigulda
“     11. Sigulda (P. N. del Gauja)
“     12. Sigulda-Rundale-Siauliai (Colina de las Cruces)-Kaunas
“     13. Kaunas-Vilnius/Trakai
“     14. Vilnius-Riga
“     15. Riga
“     16. Vuelo de vuelta

Aquí tienes el itinerario en un mapa:

Viajar a los países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania)

Y aquí puedes verlo en Google Maps.

Si dispones de muy poco tiempo puedes limitarte a ver las tres capitales más Trakai (que está junto a Vilnius) y quizá la Colina de las Cruces, que tiene un interés más bien anecdótico (puedes verla cuando vayas de Riga a Vilnius). Riga es una preciosa y colorista ciudad monumental, muy cuidada y muy turística. Y la más cara de las tres, con diferencia. Tallin tiene un magnífico casco antiguo, encerrado en lo que queda de sus murallas medievales. Vilnius es una ciudad agradable, con un centro histórico repleto de iglesias barrocas; desde mi punto de vista, es la menos interesante de las tres; incluso podría prescindirse de visitarla si no fuera porque cerca tiene el fotogénico castillo de Trakai, situado en medio de un lago.

Parnu es una agradable localidad estonia en la que puedes detenerte al viajar de Riga a Tallin.

El palacio de Rundale está en Letonia, al sur de Riga. Fue construído en el siglo XVIII por el mismo arquitecto que diseñó el Palacio de Invierno de San Petersburgo. Está en el camino de Riga a Vilnius, pero requiere una parada de una hora como mínimo. Hay que pagar para entrar al palacio y también para entrar a los jardines.

Si dispones de más tiempo, puedes pasar por el Parque Nacional de Lahemaa, en el Norte de Estonia (que fue el primer parque nacional de la extinta Unión Soviética) y llegar a Tartu, bonita ciudad universitaria que merece el viaje. Y luego puedes detenerte y hacer noche (se necesita como mínimo un día completo) en el Parque Nacional del Gauja, ya en Letonia, donde verás hermosos paisajes y antiguos castillos y podrás practicar deportes de aventura. Puedes dormir en Sigulda o en el bonito pueblo de Cesis. Y si en el camino entre Riga y Vilnius te desvías a Siauliai para ver la Colina de las Cruces, quizá te sobre tiempo para detenerte en Kaunas, la segunda ciudad de Lituania, que tiene un agradable centro histórico.

Vuelos

El itinerario puede comenzarse por Tallin, Riga o Vilnius, así que debes explorar las tres posibilidades. Incluso una cuarta, porque hay quien afirma haber encontrado una combinación mejor volando a Helsinki y tomando el transbordador hasta Tallin. En mi caso particular, la mejor combinación (por precios, horarios y duración total del viaje) resultó ser la que me llevaba a Riga.

Hoteles

En los países bálticos hay muchos y buenos hoteles, a precios no muy diferentes de los de España. También hay viejos hoteles de la época soviética, no tan buenos. A mi me gustaron especialmente, por relación calidad/precio (con los precios que yo encontré en el momento de reservar mi viaje) el Hotel Villa Margaretha de Tartu, el Daugirdas Old City Hotel de Kaunas y el Hotel Barbacan Palace de Vilnius. Tenlos en cuenta al buscar hotel en estas ciudades desde tu web de reserva de hoteles favorita.

Coche (y circulación)

Los coches alquilados en una de las repúblicas bálticas pueden circular sin problemas también por las otras dos. Si reservas un coche con GPS (yo lo hice así en Avis) te evitarás pérdidas de tiempo y rodeos; creo que merece la pena. Llenar el depósito puede costarte algo más que en España.

En cuanto a la circulación, en Estonia es de tipo escandinavo (no se sobrepasa la velocidad máxima permitida, así que a veces se forman largas filas de vehículos en las que nadie inicia una maniobra de adelantamiento). Adaptándome a ese tipo de conducción, yo no tuve el más mínimo problema (si no te adaptas es posible que los tengas; con la policía, claro). En Letonia, la conducción es más bien de tipo portugués (muchos vehículos se salen al arcén para que puedas adelantarlos, algo que yo sólo había visto hasta ahora en el sur de Portugal; de modo que en una carretera de sólo un carril por sentido pueden cruzarse tres coches, incluso hay quien asegura haber visto cruzarse a cuatro, lo que puede resultar peligroso para quien padezca alguna enfermedad cardíaca :) ). Por cierto, allí sí se sobrepasa la velocidad máxima permitida. En cuanto a Lituania, mi impresión es que en ese país se infringen las normas de circulación bastante más que en España. Pero tampoco es Sicilia, y mucho menos Egipto.

Las carreteras son buenas en Estonia, y no tan buenas en Letonia y Lituania (supongo que mejorarán rápidamente gracias a las ayudas de la Unión Europea).

Otras cosas

En los países bálticos está muy generalizado el uso de la tarjeta de crédito, así que no tendrás que llevar una gran cantidad de dinero en efectivo.

La cerveza es muy buena. Puedes elegir entre la botella de 0,3 y la de 0,5 litros, pero esta última es la favorita de todo el mundo :) .

En cuanto al clima, empezaré diciendo que yo estuve allí en la primera mitad del mes de julio. Tuve algunos días de sol, pero lo normal era que lloviera varias veces en el día, alternandose las lluvias con fases de nubes y claros. En Lituania y en Riga, al final del viaje, no me llovió. En cuanto a la temperatura, magnífica: ni frío ni calor (aunque mi mujer afirma haber pasado frío; creo que lo hace para llevarme la contraria). Claro que llevábamos chubasquero, y un jersey para cuando era necesario. Tan buena era la temperatura que nos aficionamos a las terrazas, y en la última parte del viaje comíamos y cenábamos siempre en terrazas (en algunas de las cuales había una manta a disposición de cada cliente, por si acaso; pero tengo que decir que no la necesitamos ni una sola vez).

La comida es aceptable y barata (salvo en Riga, donde es más cara). Pero hay que tener cuidado con los platos típicos, porque su ingrediente básico puede ser el tocino. Lo digo por experiencia.

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