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Viajar a Eslovenia e Istria: recomendaciones
Por Paco Lozano - Destinos: Europa, viajes - 22/mar/2010
Eslovenia, ese pequeño país encajado entre Italia, Austria y Croacia, que desde los Alpes se asoma al Adriático, no recibe aún mucho turismo de habla española. Pero eso cambiará, con toda seguridad, en los próximos años. Porque Eslovenia cuenta con importantes atractivos: sus hermosos paisajes de montaña, sus antiguos pueblos y ciudades, las famosas cuevas de la región de Karst (en esloveno Kras), la hospitalidad de sus habitantes…

La península de Istria, ubicada en el Adriático, frente a Venecia, pertenece en su casi totalidad a Croacia; aunque una pequeña parte, la que se sitúa más al norte, queda dentro de las fronteras de Eslovenia. Pero Istria está más cerca de Liubliana que de Zagreb (para no hablar de Dubrovnik, situada en el otro extremo de la alargada Croacia). Mirando el mapa resulta evidente que es más lógico visitar Istria en un viaje a Eslovenia que hacerlo en un viaje a Croacia. De hecho, los viajes organizados a Croacia no suelen incluir la visita a esta península, que pilla tan a trasmano (y que, por cierto, está ligada históricamente a Venecia). Así que mi propuesta es aprovechar el viaje a Eslovenia para hacer una escapada a Istria.
Preparando el viaje: el vuelo
Lo más obvio, desde luego, es buscar un vuelo a Liubliana. Lo más obvio… pero no siempre lo más conveniente. Al preparar mi reciente viaje a Eslovenia, encontré que, por precio y horario, me convenía más volar a Venecia y partir desde allí en un coche de alquiler (Venecia está a poco más de dos horas en coche de Liubliana). También podría interesar volar a Zagreb, o a algún aeropuerto austriaco. Hay que explorar todas las posibilidades. Puedes comprobar las distancias y los tiempos de viaje desde los distintos aeropuertos utilizando Google Earth (si no sabes cómo hacerlo, aquí lo tienes explicado).
Conducir en Eslovenia
Conducir en Eslovenia no resulta complicado. El estado de las carreteras es bueno, y la mayor parte de los recorridos largos, si se puede hablar de recorridos largos en un país tan pequeño, se hacen por autopista. Aparcar, sin embargo, sí puede resultar difícil; y aparcar gratis, prácticamente imposible en la mayor parte de los núcleos urbanos que vas a visitar. Tendrás que llevar a mano calderilla para los parquímetros.
La velocidad máxima permitida es: en áreas urbanas, 50 km/h; en carreteras regionales, 90 km/h; en carreteras rápidas, 100 km/h, y en autopistas, 130 km/h. Es obligatorio circular con las luces de cruce encendidas (incluso de día) y, en época invernal, llevar en el maletero cadenas para la nieve.
Además, Eslovenia se ha apuntado al sistema de las viñetas para circular por autopista. Eso significa que, si viajas con tu propio coche o has alquilado uno en otro país (como era mi caso), tendrás que adquirir una viñeta y colocarla en el lado izquierdo del parabrisas de tu vehículo. Con ello podrás circular por las autopistas eslovenas, sin realizar pagos adicionales. Las viñetas, válidas por siete días, un mes, un año, etc., se adquieren en las estaciones de servicio cercanas a la frontera (antes de entrar en el país) y también en las propias estaciones de servicio eslovenas. Es mejor comprarla antes de cruzar la frontera que arriesgarse a que te pillen en una autopista eslovena sin la viñeta y te pongan una fuerte multa.
Posible recorrido en tres etapas y media. Primera etapa: la costa adriática
El viaje puede organizarse en tres etapas de dos días y una de un solo día. El orden de las etapas no es importante. Para mí, la primera fue la costa adriática porque llegaba desde Venecia. Pero también puede dejarse esta etapa para el final.
Un buen sitio para alojarse en esta etapa es Portoroz, porque es la localidad que, en la zona, dispone de la mayor infraestructura hotelera.
Desde aquí se puede recorrer la península croata de Istria, en la que destacan:
- Poreč, hermoso pueblo mediterráneo cuyo casco histórico está edificado en una península. Debes recorres sus calles y visitar la basílica bizantina de San Eufrasio .
- Rovinj (Rovigno para los italianos), cuyo encantador casco viejo, que también hay que recorrer sin prisa, está, como el de Poreč, rodeado por el Adriático.
- Pula, al sur de la península. También debes recorrer el casco histórico de Pula, y no debes perderte el templo de Augusto y el anfiteatro romano.
Al norte de la frontera puedes visitar Piran (si dispones de tiempo suficiente, porque debes dejar el coche en el parking que hay en la carretera de acceso a la localidad y tomar el transporte público para llegar hasta ella) y debes visitar Koper, que, como indica su nombre italiano de Capodistria (Caput Histriae), fue la capital histórica de Istria. Koper es una hermosa ciudad, que aún hoy cuenta con una importante minoría italiana. Se parece a Poreč o Rovinj, auque es de mayor tamaño. Entre sus edificios destaca el Palacio de los Pretores, de estilo gótico veneciano.
Segunda etapa: el centro y el Este
La base de operaciones para esta segunda etapa debe ser Liubliana. En la capital eslovena te vendrá bien alojarte en un hotel céntrico, que te permita desplazarte a pie por la ciudad. Como en Eslovenia los hoteles no son precisamente baratos, una opción podría ser el City Hotel, un 3*** que dispone de parking a precio razonable. Las habitaciones del City no son nada del otro mundo, pero las camas son cómodas, el desayuno está bien y el hotel cuenta con una ubicación envidiable.
Pero me estoy adelantando. Antes de llegar a Liubliana, debes hacer un alto en el camino en un par de ocasiones. En la región del Karst tienes que ver unas cuevas, bien sean las de Škocjan (declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO) o las más conocidas de Postojna, a las que se accede en un pequeño tren. Y también debes visitar el fotogénico castillo de Predjama, cercano a éstas últimas.
Luego, desde Liubliana puedes, si lo deseas, visitar el Este del país (da tiempo a ir y volver en el día):
- Ptuj, una ciudad anterior a la época romana que tuvo cierta importancia durante la Edad Media. Está a orillas del río Drava.
- Maribor, la segunda ciudad de Eslovenia en población, también situada junto al río Drava.
- Celje, una ciudad cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos y que es hoy, por población, la tercera del país.
Tampoco es mala opción olvidarse de las ciudades del Este y descansar un par de días en la bonita capital eslovena.
Tercera etapa: los Alpes Julianos
El sitio más indicado para alojarse en esta etapa es la encantadora localidad de Bled, que cuenta con suficiente infraestructura hotelera. En Bled no puedes dejar de visitar el castillo, que permite contemplar el lago Bled y toda la comarca desde las alturas del risco en el que está construído. Y, si aún te quedan ganas de caminar, puedes hacerlo por el paseo que rodea el lago. Otra visita obligada es la del hermoso lago Bohinj, en el interior del Parque Nacional Triglav, que no tiene castillo, como el de Bled: es naturaleza casi pura.
El segundo día de esta etapa puedes dedicarlo a visitar el Parque Nacional Triglav, cruzándolo desde la estación de esquí de Krankjska Gora, en el Norte, hasta la localidad de Bovec, al Oeste del Parque. La ruta, que atraviesa el paso de Vršič y el valle del Soča, es, según dicen, la más hermosa de todo el país. Pero debes tener en cuenta que está cerrada al tráfico en la temporada invernal, así que si, como yo, viajas a Eslovenia en la estación fría, te quedarás sin poder recorrerla.
Radovljica, Kranj, Škofja Loka y Kamnik
Al volver desde Bled, puedes visitar estas localidades. Esa es la media etapa de la que hablé al principio.
- Radovljica es una bonita localidad, que merece que hagamos un alto en el camino.
- Kranj, una ciudad industrial que es la capital regional, también se encuentra en el camino de Liubliana. Así que puedes detenerte y dar un paseo por su casco histórico (que también lo tiene). Eso si consigues aparcar.
- Škofja Loka no está junto a la carretera: para llegar hasta ella hay que desviarse. Pero merece la pena.
- Kamnik tampoco se encuentra de camino. Si te sobra tiempo, puedes desviarte para pasar esta pequeña ciudad, cuyo casco viejo está dominado por el Mali Grad, el pequeño castillo. Pero no considero la de Kamnik como una visita imprescindible.
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Visita virtual a Praga
Por Paco Lozano - Destinos: Europa - 5/dic/2009
Google se ha aliado con la UNESCO para mostrar en vista de calle imágenes de 360 grados de diversos lugares Patrimonio de la Humanidad situados en España (Ávila, Cuenca, Cáceres, Segovia, Toledo, Mérida, Santiago de Compostela y Salamanca), en Francia, en Italia, en el Reino Unido, en la República Checa y en Holanda. Ya puede visitarse virtualmente, entre otros lugares, el magnífico centro histórico de Praga (si quieres ver las imágenes a pantalla completa pulsa el icono de la esquina superior derecha; para moverte por la ciudad puedes utilizar las teclas de cursor; también puedes ir haciendo clic con el ratón en las pequeñas flechas que hay sobre las líneas que indican las direcciones que se pueden tomar):
En los próximos meses, Google, en colaboración con la UNESCO, seleccionará otros lugares Patrimonio de la Humanidad en diversos países de todo el mundo para incluirlos en el proyecto. Está prevista la inclusión de lugares de muchos otros países de Europa y, fuera de Europa, de sitios de Australia, Brasil, Canadá, Japón, México, Sudáfrica y Estados Unidos. Particularmente, echo de menos la inclusión de sitios de Asia, pero todo llegará. Espero.
Si quieres información de primera mano, pulsa aquí.
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Viajar a Croacia a tu aire
Por Paco Lozano - Destinos: Europa, viajes - 15/nov/2009
Croacia es un hermoso país, muy apropiado para disfrutarlo en un viaje a tu aire. El plan puede ser simple: partir de Zagreb, en el Norte, y recorrer el país por la costa hasta Dubrovnik, en el extremo sur, haciendo una serie de paradas intermedias. Luego, al regresar, puede uno abandonar la carretera de la costa para visitar el magnífico Parque Natural de los Lagos de Plitvice, en la Krajina (la Frontera), región cuyo nombre nos trae a la memoria infaustos recuerdos de la última Guerra de los Balcanes…
La preparación del viaje puede consistir, simplemente, en reservar los vuelos, un coche de alquiler en el aeropuerto de Zagreb, y los hoteles a lo largo del recorrido. Por ejemplo, pueden reservarse hoteles en Zagreb, Rijeka (en la costa, frente a Venecia, aunque la península de Istria se interpone entre ambas ciudades), Split, Dubrovnik y, ya de regreso, en Plitvice, antes de volver a Zagreb. Y dejar el resto a la improvisación. Por supuesto, también puede hacerse el viaje al revés, comenzando por Dubrovnik, aunque yo recomiendo empezar por Zagreb y dejar para el final Dubrovnik y Plitvice, consideradas por muchos las joyas de Croacia.
Dubrovnik, Croacia
En Croacia no te vas a aburrir. Vas a ir descubriendo monumentos romanos, ciudades medievales, hermosos paisajes en la costa dálmata, salpicada de islas… No, en Croacia no te vas a aburrir. Quizá fuera lo mejor que dejaras de leer, para no estropear el factor sorpresa…
Bueno, si has seguido leyendo supongo que eres de los que prefieren viajar informados, así que te adelantaré algunas cosas de las que vas a encontrar en Croacia.
Zagreb, la capital, nacida de la unión de las poblaciones fundadas en la Edad Media en las colinas de Kaptol y Gradec. Así que hoy en día, la ciudad alta es la parte más antigua de la ciudad. No hay que perderse la antigua puerta de piedra de entrada a Gradec, que es un curioso lugar de culto (la religión católica sigue jugando un importante papel en Croacia). No lejos de allí están el Sabor (el parlamento croata) y el palacio del Ban, sede de la Presidencia de la República.
Rijeka, ciudad costera que cuenta con un importante puerto, puede tomarse como base para visitar la península de Istria. Claro que, si tienes más tiempo, puedes buscar un hotel en la propia península. El carnaval de Rijeka es notable (incluso desde España pueden encontrarse viajes organizados a Rijeka en las fechas del carnaval).
Zadar (Zara en italiano), ya en Dalmacia, es una bonita ciudad medieval, amurallada, con una hermosa catedral y un foro romano. Zadar ha sido, históricamente, una ciudad más italiana que croata (sólo dejó definitivamente de ser italiana después de la Segunda Guerra Mundial). Todavía puede verse el León de Venecia sobre su principal puerta de acceso.
Šibenik es otra bonita ciudad medieval de Dalmacia, que para variar es, históricamente, más croata que italiana. Su Catedral de Santiago es Patrimonio de la Humanidad.
Trogir, una encantadora ciudad de menor tamaño, vive principalmente del turismo. Su casco histórico medieval está repleto de edificios románicos y góticos (palacios, iglesias, una logia, etc.).
Split, la mayor ciudad de Dalmacia, es industrial y portuaria. En ella se encuentra el famoso palacio que ordenó construir el emperador romano Diocleciano entre los siglos III y IV de nuestra era. El palacio era, además, una plaza fuerte, y, como tal, está amurallado (sólamente su fachada sur, que da al mar, no se encuentra fortificada). Es enorme: se supone que llegó a albergar a 9.000 personas. Hoy en día, aún se encuentra habitado. Resulta sorprendente ver la ropa tendida entre las columnas romanas de la fachada.
Para viajar de Split a Dubrovnik hay que salir de Croacia, porque el territorio croata está interrumpido por la pequeña salida al mar de Bosnia Herzegovina. Ni al salir ni al volver a entrar hay que mostrar el pasaporte.
Dubrovnik, llamada Ragusa hasta que comenzó el siglo XX, no necesita presentación. Históricamente, Ragusa fue una ciudad libre que contaba con una importante flota, al estilo de Venecia. Hoy, Dubrovnik, conocida como la perla del Adriático, es un importantísimo centro turístico. Su hermoso recinto histórico, amurallado y fortificado, es probablemente uno de los lugares más conocidos y fotografiados del mundo. Su centro es la famosa Placa, la calle pavimentada de mármol que lo cruza de este a oeste, desde la Plaza Luza, en la que se halla el palacio Sponza, hasta la zona de la Puerta de Pile, no lejos de la cual está el monasterio franciscano. Dobrovnik es una ciudad en la que hay que perderse, callejeando sin rumbo preestablecido.
El Parque Nacional de los Lagos de Plitvice, el más conocido de los parques nacionales croatas, está situado en la región de la Krajina (la frontera), mayoritariamente habitada hasta hace muy poco tiempo por serbios. Tras la última Guerra de los Balcanes, los serbios, que se habían rebelado contra la Croacia independiente proclamando la República Serbia de Krajina, fueron desplazados de la zona. Todavía pueden verse en la comarca las señales que dejó la guerra.
En el territorio del parque hay una serie de lagos, a diferente altitud y comunicados entre sí por cataratas y cascadas. El conjunto resulta de una belleza impresionante. El parque se visita a pie, a través de senderos y puentes de madera, o en barca (en los lagos de mayor tamaño). En invierno la nieve lo cubre todo, el agua de los lagos se congela, y sólo es posible hacer un breve recorrido a pie para contemplar los lagos y las cascadas desde las alturas. Pero la espectacularidad del paisaje nevado y la ausencia total de turistas convertirán ese recorrido en algo inolvidable.
Puedes encontrar alguna información adicional en el relato de mi viaje a Croacia.
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