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Complicado viaje a Túnez con Catai

Teníamos una semana libre a finales de Febrero y decidimos aprovecharla para volver a Túnez. Teniendo en cuenta que años atrás habíamos recorrido el norte del país (hasta Kairuán) con un coche de alquiler, y que no queríamos hacer largos y pesados trayectos en autobús, nos decidimos por la Escapada a los oasis de Tozeur de la mayorista Catai, que nos permitiría volver a ver la capital, Cartago y Sidi Bou Said y pasar cinco días en el sur, en Tozeur (haciendo excursiones a Chott el Jerid, Nefta, Douz, Mides, Chebika, etc.).

Y sí, vimos todo eso, pero tuvimos que pelear para conseguirlo.

En Tozeur no nos esperaba ningún guía de Cap Bon, el corresponsal de Catai; el programa del viaje gira en torno al hotel Ksar Rouge, que es el que debe organizar las excursiones; y, cuando llegamos al hotel , nos encontramos con que la lista de excursiones a realizar que nos facilitaron se parecía a nuestro programa de viaje como un huevo a una castaña. Intentando hacernos comprender en francés (allí, por supuesto, nadie hablaba español; el inglés sólo lo chapurreaban), pedimos que se cumpliera el programa que habíamos pagado en España. El jefe de recepción llamó al director del hotel, que (siempre en francés) nos dijo cosas tan peregrinas como que nosotros éramos sólo dos, que había que buscar soluciones que nos convinieran a nosotros y también a él… En resumen, de entrada no pensaba ponernos un guía en español, aunque luego accedió a buscar uno para el día siguiente; accedió también a que se realizaran algunas de las excursiones que se habían caído del programa, pero de otras no quería ni oir hablar; el plan del viaje se nos iría comunicando día a día; todo nos lo explicaría al día siguiente el guía de lengua española. Nosotros, por supuesto, le dijimos que no estábamos en el zoco y no había nada que negociar: el programa debía cumplirse íntegramente.

A la mañana siguiente, el guía (Moha, de Nomades) no nos dijo nada nuevo, porque no había nada nuevo que decir. Nos llevó a Ong Jemel, donde aún puede verse uno de los decorados de La Guerra de las Galaxias (esa era una de las excursiones “desaparecidas” que el director había accedido a devolvernos), pero no le habían dicho que a la vuelta debíamos visitar Nefta (como figuraba en nuestro programa). Aún así, nos llevó a Nefta.

Y al llegar al hotel nos entregaron en recepción el programa para el día siguiente: el tren Lezarg Rouge, pero no los oasis de montaña, que según Catai teníamos que visitar el día del tren. Así que llamamos a nuestra agencia en España para contar lo que pasaba. Menos de media hora después recibimos una llamada telefónica del jefe de recepción… ¡para preguntarnos por qué habíamos telefoneado a España! Y es que nuestra agencia había llamado a Catai, y Catai había llamado a Cap Bon / Ksar Rouge. Y aunque éstos últimos tuvieron el descaro, como más tarde supimos, de decirle a Catai que el programa se estaba cumpliendo exactamente (lo que la mayorista, según parece, no puso en duda), a partir de ese momento cambiaron el chip: dejaron de regatear con nosotros, nos facilitaron por escrito el programa de los días sucesivos… incluso, al día siguiente, encontramos en nuestra habitación una caja de dátiles envuelta en papel de regalo con una tarjeta del director del hotel. Lástima que la caja que contenía los dátiles tuviera impresa una fecha de caducidad de no sé qué mes del año 1996. Cosas de Túnez. Pero quiero suponer que los dátiles no eran tan viejos como la caja.

Nos dijeron, aunque no sé si será cierto, que éramos los primeros en realizar este viaje de Catai. Ignoro si quienes lo hagan a partir de ahora tendrán o no que pelear como nosotros para obtener lo contratado. Pero, por si acaso, ahí queda este aviso para navegantes.

Actualización (3-4-2009): Parece que la Escapada a los oasis de Tozeur se ha caído del catálogo de Catai, así que nosotros, que probablemente fuimos los primeros en realizar este viaje, es posible que hayamos sido también los últimos en hacerlo. Catai incluye ahora en su catálogo una estancia que llama Túnez en el hotel Ksar Rouge, ofreciendo como excursiones opcionales algunas de las que nosotros hicimos. Pero… ¡cuidado!: en ningún momento dice que las excursiones se hagan con guía de habla española, así que no podrás exigirlo; y te recuerdo que a nosotros nos costó conseguirlo, a pesar de que en nuestro programa sí estaba incluido. Aunque si dominas el francés puede que no te importe (lo más probable es que te toque hacer las excursiones en un autobús lleno de franceses, ya que la gran mayoría de los huéspedes del hotel tienen esa nacionalidad).

Por cierto, a la fecha de hoy Catai no se ha puesto en contacto con nosotros, ni para pedirnos disculpas por los problemas que tuvimos (habría sido un detalle) ni para interesarse por lo ocurrido. Es más, todavía estamos esperando su respuesta a una consulta relacionada con ese viaje que les hicimos a través de nuestra agencia.

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Hoteles lejanos

Cuando compras un circuito de un mayorista de viajes no te permiten elegir los hoteles. Pero los hoteles son algo muy importante en un viaje…

Este mes de julio he viajado a Ubekistán con Catai, circuito “La ruta de Samarkanda”. Me fiaba de Catai. Además, no había muchas opciones para visitar Samarcanda y Bujará. He visto cosas muy hermosas (aquí podrás hacerte una idea). Repetiría el viaje. Pero, al hacer balance, en el lado negativo pesa la selección de los hoteles.

Según pudimos saber en Uzbekistán, no hace mucho viajaron a ese país dos mujeres (dos hermanas) en representación de la familia propietaria de la mayorista. Iban a seleccionar hoteles. El problema es su criterio de selección, ya que decían que lo que nos gusta a los españoles son los hoteles “con vestíbulos grandes” (?).

A algunos españoles nos importa un rábano el vestíbulo del hotel. Lo que nos importa, supuestos unos mínimos de limpieza y confort, es, sobre todo, su ubicación. Y, desde este punto de vista, no puede decirse que los hoteles de “La ruta de Samarcanda” estén bien elegidos.

El hotel seleccionado para Samarcanda, el Panorama Grand, está muy lejos de Registán, el corazón turístico de la ciudad. Tan lejos como para que, obligatoriamente, haya que tomar un taxi. En el circuito hay una mañana libre, después de visitar la ciudad y antes de viajar de vuelta hacia Tashkent, pero la situación del hotel hace que los viajeros prefieran renunciar a ella y partir después del desayuno (eso hicimos nosotros y eso hizo otro grupo de Catai con el que coincidimos en el hotel). ¡Con lo bonito que hubiera sido pasear por los alrededores de Registán, y sentarse a la sombra de los grandes árboles de los jardincillos cercanos a las tres madrasas!
Dice el folleto de Catai: “En Samarcanda y Bujara la oferta de hoteles es muy limitada. Aún así, nuestra oferta es la mejor posible en estas zonas”. Pues bien, no es cierto. Hay hoteles céntricos, y mucho mejores que el Panorama (un hotel nuevo, instalado en un edificio de la época soviética y llevado por gente sin ninguna experiencia, del que pueden contarse anécdotas como que la cortina del baño esté colgada de una cuerda, que no repongan el papel higiénico y haya que ir a pedirlo al mostrador de recepción o que te sirvan la cerveza en una copa de coñac).

El circuito incluye un día en Estambul. En esta ciudad, Catai había seleccionado los hoteles Barceló Eresin (no muy céntrico) y World Park. Pero reciéntemente ha añadido el Conrad, que es el que, por desgracia, nos tocó a nosotros. El Conrad es un magnífico hotel de 5*, pero está en Besiktas, es decir, en la quinta puñeta. Para los que conozcan Estambul: está cerca del palacio de Dolmabahce. De nuevo, imprescindible el taxi, que en Estambul es caro y problemático: no ponen el taxímetro, así que hay que regatear el precio antes de subir; luego, quizá intenten cobrarte más de lo pactado dándote mal la vuelta (lo digo por experiencia).

En fin, que parece que Catai ha perdido el rumbo. O que está reduciendo costes por un camino equivocado.

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