Archivo de Julio de 2008

Los derechos de los pasajeros aéreos en España

Domingo, 27 de Julio de 2008

En Marzo de 2007, Iberia, después de tener a los pasajeros de un vuelo Atenas-Madrid encerrados durante dos horas en la sala de embarque sin darnos ninguna explicación, nos anunció que el vuelo no saldría hasta el día siguiente. Entendiendo que se trataba de una cancelación de vuelo y que, según la normativa europea, Iberia debía indemnizarme, presenté la correspondiente reclamación ante la propia compañía. Poco tiempo después, como Iberia no se daba por enterada, tramité la reclamación a través de la Dirección General de Aviación Civil, organismo responsable, en España, del cumplimiento del Reglamento europeo.

Artículo 16 del Reglamento nº 261/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo:

Incumplimientos

1. Cada Estado miembro designará un organismo responsable del cumplimiento del presente Reglamento en lo que concierne a los vuelos procedentes de aeropuertos situados en su territorio y a los vuelos procedentes de un país tercero y con destino a dichos aeropuertos. Cuando proceda, este organismo adoptará las medidas necesarias para garantizar el respeto de los derechos de los pasajeros. Los Estados miembros notificarán a la Comisión el organismo que hayan designado con arreglo al presente apartado.

2. Sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 12, todo pasajero podrá reclamar ante cualquier organismo designado en el apartado 1, o ante cualquier otro organismo competente designado por un Estado miembro, por un supuesto incumplimiento del presente Reglamento en cualquier aeropuerto situado en el territorio de un Estado miembro o con respecto a cualquier vuelo desde un tercer país a un aeropuerto situado en ese territorio.

3. Las sanciones establecidas por los Estados miembros por los incumplimientos del presente Reglamento serán eficaces, proporcionadas y disuasorias.

Iberia no se molestó en contestarme. Creía que la Dirección General de Aviación Civil tampoco iba a hacerlo, pero, por fin (con más de un año de retraso) ayer recibí su contestación:

En relación con su reclamación formulada por la cancelación de su vuelo y a los efectos oportunos, le comunicamos que la Compañía Aérea implicada no ha remitido información sobre los hechos expuestos en su reclamación.

Bueno, bueno… ¡Qué multazo se están buscando!

A este respecto, le informamos que la Dirección General de Aviación Civil no puede obligar a las Compañías Aéreas a que contesten las quejas presentadas por los pasajeros…

¡Anda la osa! ¿Y ese es el “organismo responsable del cumplimiento del presente Reglamento”…? Parece que el organismo responsable passsa de tooodo.

…reservándose no obstante la potestad sancionadora que en su caso, puediese ejercitar contra dicha Compañía, pero que no vincula o beneficia al pasajero”.

Hombre, aunque no me beneficie a mí, ¡no os reservéis tanto la potestad sancionadora! ¿Qué tal si la utilizárais de vez en cuando?

Por todo ello, le comunicamos que esta Dirección General de Aviación Civil considera tramitado y cerrado el expediente.

En cualquier caso, usted tiene derecho a acudir a los tribunales de justicia para solicitar una indemnización por daños y perjuicios, si lo cree conveniente.

¡Y yo que no lo sabía! Me habéis abierto los ojos, tíos. ¡¡Gracias!! ¿Me vais a pagar el abogado?

bla, bla, bla, bla…

No, no me lo vais a pagar. Bueno, pues… ¡Hasta nunca!

Porque, mientras nuestros gobernantes sigan pensando que la normativa europea es sólo un elemento decorativo, no creo que merezca la pena volver a tramitar una reclamación a través de la Dirección General de Aviación Civil.

Localizando cajeros automáticos

Sábado, 26 de Julio de 2008

Una de las cuestiones que todo viajero tiene que resolver antes de partir es la monetaria: ¿Llevo dólares o euros? ¿Podré utilizar la tarjeta de crédito?

Está claro que, siempre que pueda utilizarse la tarjeta de crédito para realizar pagos (en tiendas, restaurantes, hoteles, etc.), ese será el medio de pago más conveniente, porque el tipo de cambio que aplicarán a nuestras transacciones será siempre más favorable que el que nos habrían aplicado si hubiéramos cambiado billetes. Y eso por no hablar del peligro de pérdida o robo (la tarjeta también nos la pueden robar, pero podemos cancelarla mediante una simple llamada telefónica).

Así que lo suyo sería llevar sólo una pequeña reserva de efectivo y confiar en la tarjeta. O en las tarjetas (dos mejor que una), porque también hay que contar con la posibilidad de que quede inutilizada la banda magnética de alguna de ellas en el momento menos oportuno.

Pero… ¿admitirán tarjetas en los comercios de nuestro país de destino? ¿Habrá posibilidad de obtener allí efectivo en cajeros automáticos? Bien, aparte de preguntar a alguien que conozca el país o de buscar información en los foros de internet, si nuestra tarjeta es VISA hay otra forma de obtener respuesta a la última pregunta: consultar el localizador de cajeros de VISA. Si es MasterCard, también tenemos a nuestra disposición el localizador de cajeros de esta entidad.

Si juegas un poco con los localizadores de cajeros, te sorprenderá descubrir que no todos los destinos turísticos importantes cuentan, al día de hoy, con cajeros automáticos. Por ejemplo, ni en Samarcanda ni en Bujará (Uzbekistán) encontrarás ninguno. Hay sitios a los que aún no ha llegado la globalización.

Hoteles lejanos

Viernes, 25 de Julio de 2008

Cuando compras un circuito de un mayorista de viajes no te permiten elegir los hoteles. Pero los hoteles son algo muy importante en un viaje…

Este mes de julio he viajado a Ubekistán con Catai, circuito “La ruta de Samarkanda”. Me fiaba de Catai. Además, no había muchas opciones para visitar Samarcanda y Bujará. He visto cosas muy hermosas (aquí podrás hacerte una idea). Repetiría el viaje. Pero, al hacer balance, en el lado negativo pesa la selección de los hoteles.

Según pudimos saber en Uzbekistán, no hace mucho viajaron a ese país dos mujeres (dos hermanas) en representación de la familia propietaria de la mayorista. Iban a seleccionar hoteles. El problema es su criterio de selección, ya que decían que lo que nos gusta a los españoles son los hoteles “con vestíbulos grandes” (?).

A algunos españoles nos importa un rábano el vestíbulo del hotel. Lo que nos importa, supuestos unos mínimos de limpieza y confort, es, sobre todo, su ubicación. Y, desde este punto de vista, no puede decirse que los hoteles de “La ruta de Samarcanda” estén bien elegidos.

El hotel seleccionado para Samarcanda, el Panorama Grand, está muy lejos de Registán, el corazón turístico de la ciudad. Tan lejos como para que, obligatoriamente, haya que tomar un taxi. En el circuito hay una mañana libre, después de visitar la ciudad y antes de viajar de vuelta hacia Tashkent, pero la situación del hotel hace que los viajeros prefieran renunciar a ella y partir después del desayuno (eso hicimos nosotros y eso hizo otro grupo de Catai con el que coincidimos en el hotel). ¡Con lo bonito que hubiera sido pasear por los alrededores de Registán, y sentarse a la sombra de los grandes árboles de los jardincillos cercanos a las tres madrasas!
Dice el folleto de Catai: “En Samarcanda y Bujara la oferta de hoteles es muy limitada. Aún así, nuestra oferta es la mejor posible en estas zonas”. Pues bien, no es cierto. Hay hoteles céntricos, y mucho mejores que el Panorama (un hotel nuevo, instalado en un edificio de la época soviética y llevado por gente sin ninguna experiencia, del que pueden contarse anécdotas como que la cortina del baño esté colgada de una cuerda, que no repongan el papel higiénico y haya que ir a pedirlo al mostrador de recepción o que te sirvan la cerveza en una copa de coñac).

El circuito incluye un día en Estambul. En esta ciudad, Catai había seleccionado los hoteles Barceló Eresin (no muy céntrico) y World Park. Pero reciéntemente ha añadido el Conrad, que es el que, por desgracia, nos tocó a nosotros. El Conrad es un magnífico hotel de 5*, pero está en Besiktas, es decir, en la quinta puñeta. Para los que conozcan Estambul: está cerca del palacio de Dolmabahce. De nuevo, imprescindible el taxi, que en Estambul es caro y problemático (no ponen el taxímetro, así que hay que regatear el precio antes de subir; luego, es normal que intenten cobrarte más de lo pactado dándote mal la vuelta).

En fin, que parece que Catai ha perdido el rumbo. O que está reduciendo costes por un camino equivocado.


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